CAPÍTULO 12.

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OFERTA ÚNICA.

~~MARINA~~

—¿No vas a huir? —su voz grave manda una sensación abrasadora por mi cuerpo entero.

Doy el paso tocando su abdomen con mis pechos y subo mis manos hasta sus hombros. No deja de detallar mi rostro. «Ya cayó»

—¿Tú no quieres huir? —le cuestiono perdiéndome es sus ojos oscuros.

Esboza una sonrisa.

—No me subestimes, linda.

—Soy más peligrosa de lo que aparento —miento. No puedo matar ni a una mosca, pero no voy a verme débil frente a él.

Alza una mano para acariciar mi mejilla con sus nudillos, es una caricia que recibo con mucho gusto.

—¿Debería tenerte miedo? —me sigue el juego.

Asiento y me muerdo el labio inferior.

—Bailemos —le cojo ambas manos sonriendo con inocencia al ponerlas en mi cintura.

Me pego a él y bailamos. La canción da para ser sensual así que aprovecho eso. Le doy la espalda y me presiona contra él, sus manos acarician el contorno de mi cuerpo subiendo hasta la parte baja de mis pechos, de allí se deslizan hasta mi vientre bajo y regresan a mis caderas.

Respiro entrecortadamente con todo lo que me hizo ese toque. Me impaciento rápido agarrando su mano para guiarlo hasta el baño de mujeres incapaz de resistir más. Sus hombres nos siguen y de reojo veo que se quedan en la puerta. Hay un par de chicas adentro, pero al vernos salen apuradas, «Gracias». No doy tiempo de nada y lo beso, enseguida agarra mis glúteos, magreándolos antes de pegarme a la pared. Sus labios y su lengua se convierten en mis favoritos con solo probarlos.

Mis manos van rápido a su cremallera bajándola en segundos. Nos metemos al último cubículo sin dejar de besarnos y tocarnos, cierra para después pegarme la mejilla en la pared del cubículo. Mis labios extrañan a los suyos pero no digo nada.

—¿Tienes un condón? —me habla al oído y me niego.

—Pero tengo un método anticonceptivo en el brazo así que no te detengas.

Sus labios se estrellan contra mi cuello, chupa, lame y muerde, gimo solo con eso. Me alza la falda para arrancarme las bragas, y trago en seco echando las caderas hacia atrás. Mi sexo ya lo ansía.

Mete su miembro sin contemplaciones y contengo la respiración cuando noto lo bien dotado que está, llega más lejos que cualquiera, con él estoy segura de que ya no queda nada virgen en ese lugar.

—Jo... der —jadeo.

Me embiste rápido y duro, sus manos en mis caderas, no controlo mis gemidos porque es demasiado delicioso. No podría cansarme, si alguien entra van a pensar que es una película porno por el ruido, y van a tener razón.

Me nalguea y aprieta.

—Deliciosa.

Cuando me dicen cosas así durante el sexo no hay efecto alguno, pero él hace que me cosquillee el cuerpo entero.

Entra y sale una y otra vez, gruñe y gimo. En poco llego al orgasmo y siento vergüenza. Cuando se detiene me maldigo pero sus manos suben a mi cintura calmándome, se acerca a mi oído pegándome su miembro erecto, caliente y mojado a la línea entre mis glúteos.

—¿Te han dado por atrás? —sus manos suben atrapando mis pechos.

Niego. Gracias al cielo que me hice una limpieza general ayer... No sé los fetiches que tienen las personas con las que me acuesto y no le hago el feo a nada durante el sexo, no sabía que esta noche iba a follar, y no intuía que con un semental. Creo que con él va a doler mucho.

LUMINISCENCIA (#2)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora