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Sukuna presionaba mi cuerpo contra el suyo, deslizaba su lengua por mi cuello, susurrando palabras en mi oido. Le di un golpe para que me soltara pero no funciono.

Sukuna: Asi vas a jugar? Me agrada!

T/N: Sueltame!

Este me seguia presionando contra su cuerpo hasta que comenzó a dar pasos para salir de la escalera y llevarme a otro lugar de la habitación.
Me puso contra la pared, mis manos estaban sobre ella y mi espalda a merced de la entidad.

Se acerco a mi para dejar besos por todo el cuello y recorrer mi cuerpo con sus manos. Sentia la presión de su cuerpo sobre el mio, sus uñas deslizandose por mi piel hacian que me estremeciera.

Sukuna: El mocoso es demasiado romántico contigo. En cambio, yo te hare temblar.

Luego de esa frase desgarro la parte de atras de mi remera dejando al descubierto la unión de mi sostén, deslizo una de sus uñas por mi espalda para romper mi ropa interior.

T/N: Sukuna ya basta! Dejame ir.

Este tomo mis pechos y comenzo a jugar con ellos mientras besaba y mordia mi espalda.
No podia negar que me estaba excitando cuando quise darme vuelta para detenerlo este lo hizo por mi dejando mi espalda pegada a la fria pared.

Él ya se habia despojado de la mitad de su ropa ni siquiera me di cuenta cuando lo hizo, puso sus manos bajo mis brazos y con un movimiento quede sobre él con mis piernas enroscadas en su cintura.

T/N: Bajame, Sukuna!

Sukuna: Me divierte que seas tan insolente.

Su sonrisa ocupaba todo su rostro y con esos mismos labios comenzo a besar mi cuello, deslizando su lengua por el lugar, de un tirón rompió mi ropa dejando mis pechos al aire, esa boca que antes sonreia ahora estaba lamiendo mis pechos, succionando y jugando con mis pezones.
Los jadeos de mi cuerpo comenzaron a salir, no podia contenerlos, esa maldita entidad sabia que hacerme.

Continuo asi por unos cuantos minutos hasta que me bajo para arrodillarse frente a mi, puso sus manos en mi pantalon y lo deslizó hacia abajo dejando mi ropa interior al descubierto.
La corrio para dar paso a su lengua y comenzar con las atenciones en la zona, su lengua se movia sin parar, mis piernas temblaban, la humedad de mi entrepierna se hacia presente.

No iba a poder disimular nada porque él tenia su cara en mi entrepierna, sus dedos rozaban el lugar hasta que se posaron en el clitoris, comenzo a moverlos de manera correcta haciendo que una electricidad recorriera mi cuerpo.

T/N: Sukuna...

Sukuna: Que pasa, no puedes hablar?

Su sonrisa arrogante me hacia enojar pero aun asi este continuaba sin importar lo que le dijera hasta que, para mi sorpresa, se detuvo.
Se puso de pie, se despojo de lo poco que quedaba de su ropa, dejando su enorme erección a la vista. Me tomo entre sus brazos y me arrojo al sillón para quedar sobre mi, abrio mis piernas para tomar su erección con su mano y acercarla a mi entrada.

La introdujo y comenzo a moverse, sus manos aferradas a mis muslos presionandolas para embestirme con más y más fuerza. El sudor recorria nuestros cuerpos, los jadeos y los gemidos se apoderaban de mi. Las embestidas eran fuertes y veloces, mi cuerpo no podia más, la electricidad que recorria mi cuerpo era incontenible.

T/N: Por favor, Sukuna. No puedo más.

Sus embestidas continuaron con intensidad hasta que deje salir un orgasmo que libero el placer que contenia mi cuerpo.
Luego de unas embestidas más este gruñio indicandome que habia terminado. Salio de mi interior y se puso de pie para inclinarse, tomar mis cabellos entre sus dedos y decirme

Sukuna: Definitivamente, eres deliciosa. El mocoso no sabe aprovechar este maravilloso cuerpo.

Mientras decia eso sus dedos recorrian mi cuerpo deslizandose por mi pecho.
No podia negar que él dejaba a mi cuerpo satisfecho pero siempre destrozaba mi ropa.

T/N: Tendras que comprarme un guardaropa nuevo si sigues destrozando mi ropa.

Este sólo sonrió, tomo mi mejillas entre sus dedos y solto

Sukuna: De eso que se encargue el mocoso. Tu y yo nos divertimos de otra manera.

Luego de unos minutos observando mi desnudez, la maldición cambio por completo su expresión supuse que Itadori volveria en cualquier momento y asi fue.

Cuando cambiaron de lugar con la entidad, Itadori se sorprendio al verme asi.

Itadori: Que haces?? Sukuna verdad??

T/N: Si, pero no te preocupes. Traje ropa en la mochila.

Le dije eso para que no se sintiera mal su expresion era de indignación asi que me puse de pie y busque en la mochila la ropa que habia llevado.
Cuando estaba lista, el pelirosa se acerco a mi, me sobresalte cuando sus manos rozaron mi espalda.

Itadori: Ese imbécil te rasguño.

T/N: No te preocupes.

El pelirosa puso sus manos sobre mis brazos y me beso la espalda donde Sukuna habia dejado marcas. Sonrei ante el gesto.

Una vez que tuve mi ropa puesta, me di vuelta y me despedi de él.
Subi las escaleras y me fui directo a la escuela mientras caminaba pensaba en lo que habia pasado, mi cabeza no paraba de pensar.
Llegue a la escuela pero no queria encerrarme en la habitación ya habia oscurecido y decidi dar unas vueltas por el enorme parque y relajarme un poco mientras caminaba encontre a Megumi entrenando solo, parecia que no queria que lo descubrieran.

Asi que me sente en el césped a observarlo, estaba muy concentrado asi que no se dio cuenta que estaba ahi con él.
Megumi era atractivo, sus largas pestañas, sus ojos azules y su cara seria lo hacian atractivo ni hablar del cuerpo trabajado que escondia bajo esa ropa. Perdida en mis pensamientos se paro frente a mi.

Megumi: Que haces aqui?

T/N: Sali a caminar y termine aqui, observandote.

Luego de decir eso me sonroje "estaba observandote" sonaba como una pervertida. Este dibujo una pequeña sonrisa y me ayudo a levantarme para que caminaramos juntos a las habitaciones cuando llegamos al lugar el ojiazul me dijo

Megumi: Quieres ir a comer?

T/N: En tu habitación??!!

Otra vez me sonroje estaba haciendo comentarios de pervertida.

Megumi: No, pensaba en ir a algún lugar, que te parece?

Eran apenas las 8 de la noche asi que acepté para luego caer en la cuenta que ibamos a tener una especie de cita.








Jujutsu KaisenDonde viven las historias. Descúbrelo ahora