Hace un rato llegamos a una cabaña en el interior del bosque.
- Es nuestra casa – estamos empapados, y Leo y la chica rubia entran los primeros en la cabaña.
Un silencio pesado se instala en el grupo.
- Hay dos baños – Leo esta agachado al lado de un chimenea, y después de unos intentos consigue encender el fuego. Un calor agradable se instala en la sala. – podéis ducharos. Y podéis coger de mi ropa – dice mirando a los chicos.
Casi me da un infarto cuando la chica coge mi mano con delicadeza y me lleva a una habitación con apenas decoración.
- Es mi cuarto – suelta mi mano después de cerrar la puerta y se pone a rebuscar en un armario. Es la primera vez que oigo su voz, y me sorprende lo dulce que es. – toma – vuelvo de mi insomnio y miro extrañada su mano que me tiende unos jeans, una sudadera de cremallera y ropa interior.
- Gracias – susurro cogiendo la ropa y abrazándolo contra mi pecho. - ¿eres la hermana de Leo verdad? – entierro mi nariz en la ropa que huele a limpio, me recuerda a cuando mi madre kla
Ella asiente con una sonrisa.
- Soy la leona hermana del león – parece que ha dicho esa frase mil veces. – Lea.
Abre los ojos entre sorprendida y divertida, los hermanos Leo y Lea, curioso. Que originales son a veces los padres.
- Se lo que estas pensando – su dulce sonrisa no se borra de los labios – ellos no tienen mucha imaginación, ¿sabes? Nuestros creadores…
- ¿creadores? – pregunto.
- Ya sabes… - parece incomoda al hablar de esto – los que nos mutaron. Leo y yo nunca hemos conocido una vida lejos de ellos. Mis primeros recuerdos son con ellos, no hemos tenido padres, no hemos tenido amigos. – veo que a la suave luz que proporciona una lámpara de aceite, una lagrima se escapa de sus ojos.
Mi corazón se encoge ante sus palabras, cada vez que alguien habla de ‘’los creadores’’ estoy más segura de que los matare pronto, a todos ellos, causando dolor físico, y emocional, haciéndonos pasar por pruebas difíciles como si únicamente fuéramos perros a los que necesitan entrenar.
Sin pensarlo dos veces suelto la ropa que cae al suelo desparramada, y me agacho hasta abrazarla.
La noto rígida, pero aliviada siento como se relaja y me abraza de vuelta.
- No te preocupes – susurro – ya estas lejos de ellos.
- Eso es lo mejor - su voz suena insegura, pero sin perder la dulzura.
- Debería ir a ducharme – toso incomoda y me separo. Agarro de nuevo la ropa limpia y abro la puerta de la habitación - ¿Dónde está el baño? – pregunto mirando a ambos lados de la puerta.
- Al fondo a la izquierda. – dice ella señalando – Ana – susurra cuando ve que me voy, me giro de nuevo para mirarla –gracias por dejarnos venir con vosotros.
Sonrío y sin una palabra más me encamino hacia el baño.
Me ducho con prisa, pero disfrutando del agua caliente.
Cuando acabo, me pongo la ropa y me desenredo el pelo con un peine que encuentro en un cajón. Salgo del baño con el uniforme del internado en una mano preparada para quemarlo.
Llego al salón y veo a Dan sentado en el sofá con Eva dormida en sus piernas. El chico se ha quitado la camiseta mojada y los zapatos, lo único que conserva son los pantalones. Más allá Ed descansa en un sofá individual, el también con el torso desnudo. Lucas debe estar duchándose, y los hermanos león a saber donde estarán. El fuego del hogar da calor a toda la habitación, y yo me acerco, lanzo la ropa al fuego, y este crepita al tocar el material mojado, pero no tarda en consumirlo, como si de simple polvo se tratara.
- Es como el pasado – escucho la voz de Dan desde el sofá, pero no me giro a mirarlo hasta que no veo que el material desaparece del todo – olvidado y quemado. – cuando le miro directamente a los ojos, su ternura me conmueve.
Lea aparece por la puerta, y después de disculparse, despierta a Ed de su siesta.
- Ya puedes ducharte – susurra y el chico se estira en toda su longitud como un gato – Lucas ya está durmiendo.
- Que rápido – rio.
- ¿Queréis que ayude Eva a ducharse? – pregunta, Dan asiente y despierta con cariño a la niña. – hasta luego – dice Lea después de coger a la chica, que se frota los ojos con sueño, por la mano y llevarla hasta el baño.
Miro a Dan despatarrado en el sofá, y sin pensarlo voy y me siento a su lado, recostando mi cabeza en su pecho. El sonríe satisfecho y me abraza contra su cuerpo, entrelazando nuestras manos. Noto como besa mi cabeza, y cierro los ojos cansada.
No tardo en quedarme dormida con su olor inundando mis fosas nasales.

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Because we can
RomanceHicieron experimentos conmigo, me metieron dentro el ADN de un animal peligroso cuando era un bebe. He vivido toda mi vida con mis padres, en una casa normal, y esta mañana cuando despierto me encuentro en una habitación blanca, lejos de mi hogar si...