—Phasma —la nombrada se irguió derecha, con la cabeza en alto y lista para cualquier señal. Kylo apuntó con su nariz hacia la guarida donde algunos guerreros ya habían empezado a aglomerarse —, llévate a unos cuantos a los límites. Contengan a todos los guerreros que puedan —la hembra asintió y se marchó. Hux esperó su tarea, aunque ya la sabía y sí que le desagradaba —. Tú ve con Snoke. También pídele a Mitaka que se resguarde con los veteranos y las reinas en la Maternidad.
Si Snoke no pensaba preocuparse en sus más jóvenes y ancianos, entonces él lo haría.
El guerrero pelirrojo se fue sin despedirse, siendo seguido por un par que se encargaría de que llegara seguro hacia su Líder.
—¿Qué pasará con la prisionera? —preguntó el guerrero que aún estaba a su lado. Kylo suspiró.
No podía estar en dos lados al mismo tiempo. Debía liderar a sus gatos al combate si no quería que sus enemigos se internaran hasta su campamento. Se lo pensó varias veces, pero luego concluyó que lo mejor sería dejarla. Si tan solo su cobarde Líder se hubiera quedado a ayudarlo. ¿De qué le servía tener tantas vidas si ninguna las iba a usar?
—Cubran la entrada, solo lo necesario para que no se escape. La necesitamos con vida, no quiero que muera por falta de aire.
El guerrero a su disposición afirmó con un guiño e inmediatamente buscó entre sus compañeros ayuda para la barricada.
Kylo deseó poder haberse despedido antes de ir a combatir, pero no le quedó de otra que solo rezar a la Fuerza fervientemente por que la mantuviera a salvo.
Una vez hecho el resguardo, se llevó a sus guerreros restantes a la batalla, ignorando a medias el dolor en su interior.
—¡Ben!
Lo había sentido irse, dejarla a su suerte en esa enredadera de zarcillos en sus zarpas. Como pudo, arrancó su atadura con los dientes y se libró, solo para que descubriera que ahora un muro de zarzos tapaba justo la entrada.
Rey buscó a su alrededor. No había algo que pudiera usar, por lo que hizo lo único que se le ocurrió, cavar como si de un perro enterrando un hueso se tratara. Tal vez, solo tal vez, afuera no estaría una multitud esperándola.
—¡Ratas! —gruñó al por error herirse con las puntas filosas.
Pasaron minutos, horas quizá, y todavía no conseguía derribar el muro que la tenía encerrada.
Sin embargo, pese a que lo pensó, no podía rendirse aún. Sentía en el aire un sentimiento extraño que la mantenía alerta. Algo malo iba a ocurrir y ella como sea tenía estar ahí para evitarlo.
Probó una vez más, una, dos, hasta que sus zarpas finalmente se agotaron y la hicieron caer al suelo de piedra.
—¡Sáquenme de aquí!
Genial. Ahora no solo estaba cautiva, sino que también olvidada.
Se preguntó dónde estaría Ben. A juzgar por su fuerte apariencia, probablemente estaría peleando con los suyos, liderándolos, protegiéndolos…
—¡Rey!
Su nombre en alto la obligó a levantarse y pegar la oreja suavemente contra el muro. Se oían pisadas nada ligeras acercándose a ella. Olisqueó, alegrándose rápidamente al reconocer el olor a perro salvaje de Chewie.
—¡Aquí!
El can derribó el muro con sus potentes patas de un golpe limpio, uno que Han aprovechó para hacer acto de presencia.
—¡Han! —fue a su encuentro, siendo recibida por su cálido abrazo. Pasado el saludo, él la empujó a la salida.
—Hay alguien más que se alegra de verte.
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Star Paws: A New Warrior
Fanfiction"Emplea tu energía en el presente y deja de preocuparte por el pasado" En el bosque, las tormentas pueden ser interpretadas de distintas maneras: desde la furia desbordante de la poderosísima Fuerza desatada, hasta el esperanzador futuro que esta mi...
