—Prométeme que volverás, que regresarás sana y salva a casa, aquí, a tu hogar —le pidió a Rey en ese entonces, mirándola fijamente con ojos igual de cristalinos que los suyos, llenos de esperanza, ilusión, súplica por que le hiciera caso y se cuidara fuera a donde fuera muy lejos de ella, de quien bien podía darle una garra cuando más lo necesitara durante el fervor de la batalla.
—Tienes mi palabra de que así será, Rose.
Fue lo último que le dijo antes de darse la vuelta y partir, de irse corriendo hacia la salida del campamento junto con su amado Líder y su gran Clan a dirigir.
Acariciándose el vientre muy suavemente, Rose suspiró y contempló en silencio una vez más los cambios que la Maternidad había sufrido gracias a los arreglos que Hux y su hermana Paige hicieran tanto el día anterior como el de hoy.
La entrada, por ejemplo, antes amplia y accesible a cualquier gato que quisiera deleitarse con la belleza y dulzura que las reinas y sus cachorros a cuidar, a proteger y amar con sus vidas, emanaban, ahora estaba reforzada con un fuerte muro de zarzas que servía parcialmente también como una puerta, una que solo algunos guerreros podían usar en caso de que las cosas empeoraran y tuvieran que entrar para expulsar de allí algún enemigo que osara meterse con quienes no tenían nada que ver en la guerra que afuera, en el campo, se desataba.
—¿Te sientes bien, tesoro?
Tan metida había estado en sus pensamientos, en el escenario traicionero y espantoso que en su mente se formaba, que no reparó en que Hux se acercaba cautelosamente hacia ella hasta que lo sintió lamer su frente con suma ternura.
Ronroneó en respuesta, dejando caer su cabeza sobre sus zarpas para ocultar las diminutas lágrimas de miedo que se le escapaban. Tal vez en esos últimos días había aparentado una perfecta calma, pero lo cierto era que, por dentro, muy en el fondo, se moría del terror respecto a lo que podía pasar o no.
—¿Motas?
—Estoy bien, Huxie, no pasa nada —mintió, mirando a todos lados menos a él en concreto, tal y como él sí hacía con ella, con los ojos reflejando auténtico amor, auténtica preocupación —. C-creí que estabas afuera con Paige vigilando.
—No creo a tu hermana le moleste que haya venido a verte —lamió su mejilla, sus orejas particularmente tensas y erguidas en su totalidad —. Además de mi pareja, dulce motas, eres la madre de nuestros cachorros, por lo que es mi deber asegurarme de que estés bien.
—¿Solo porque soy la madre de tus cachorros?
—Y también, sin lugar a ni una sola duda que te atormente, porque te amo y no creo poder dejar de hacerlo nunca —le aseguró con firmeza, con un fervor único que la hizo suspirar enamorada, perdida una vez más en la profundidad de sus palabras, de sus hermosos ojos verdes que ahora la observaban detenidamente.
Hux se agachó un poco y pegó la frente contra la suya, esperando que así ella comprendiera lo mucho que la amaba y necesitaba. No sabía de dónde venía el por qué de su repentina inseguridad, pero igualmente no se cansaría de hacerla sentir la hembra más especial en su mundo para que no le quedaran ya más dudas.
—Mi Rose, mi motas… Dime, ¿qué ocurre? Sea lo que sea, yo entenderé —reafirmó su gentil agarre sobre ella, deslizándole la cola primero por el lomo para después hacerlo por su vientre, ese que comenzaba a abultarse de apoco.
—Yo… tengo miedo —confesó apenada, escondiendo su rostro en sus zarpas pequeñas. Él asintió y, con cariño, se lo levantó nuevamente para lo mirara a los ojos —. ¿Huxie?
—Sé lo que se siente tener miedo, motas, creer que todo se derrumba solo porque algunas cosas no están saliendo como lo queremos —la consoló, ronroneando cerca de sus orejas ya medias gachas por la paz que él con sus mimos emanaba —. Pero no tienes por qué seguir sintiéndote así. Así como tú me hiciste ver que todo saldría bien, es mi turno de hacer lo mismo por ti.
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Star Paws: A New Warrior
Fanfiction"Emplea tu energía en el presente y deja de preocuparte por el pasado" En el bosque, las tormentas pueden ser interpretadas de distintas maneras: desde la furia desbordante de la poderosísima Fuerza desatada, hasta el esperanzador futuro que esta mi...
