2. Problemas familiares.

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Maykol cambió de expresión cuando la mirada furiosa de mi padre lo fulminó, durante esos pocos segundos que estuvimos en silencio, hubo algo en ellos que no me agradaba.

—Necesito que me brindes una buena explicación, Rose —habló mi padre.

Inhalé profundamente y me preparé para inventar cualquier excusa que pudiera distraerlo.

—Encantado de conocerlo, señor —Maykol se me adelantó y le extendió la mano para saludar, a lo cual mi padre no tuvo más remedio que aceptar—, soy Maykol Jones, compañero de clase de su hija. Lamento si lo ofendí con mi presencia, prometo que no volverá a suceder, estoy muy arrepentido de haberle faltado el respeto a su hogar —inclinó la cabeza, lo cual me fastidio bastante.

—¿A qué viniste? —cuestionó mi padre.

—Lo traje para realizar un trabajo, lo demás no es de su incumbencia —interrumpí.

—Lía —susurró Maykol, casi suplicando, me miró con tristeza y sus ojos fueron a mi padre.

—Tan solo estábamos disfrutando... papá —pronuncié con dificultad. Maykol sonrió satisfecho luego de haberme sometido a tal acción y mi padre quedó sumamente estupefacto, jamás lo había llamado así.

—De acuerdo, Rose. ¿Por qué no invitas a tu amigo a cenar con...?

—Es momento de que él se marche, o se le hará tarde —tomé del brazo a Maykol—, con su permiso, padre —terminé de hablar y nos dirigimos a la entrada.

—No tienes que apresurarte en echarme, Lía —sonrió Maykol con una alegría deslumbrante.

—Solo finge que no me conoces, no quisiera involucrarte en mis problemas —informé cuando él estaba completamente fuera de mi hogar.

—Pero...

Le eché la puerta en la cara y solté un enorme suspiro de alivio al deshacerme de él.

—Así que... Lía, ¿no es verdad? —mi padre se acercó a mí y sonrió con falsedad—. ¿De dónde salió?

—Creí que ibas a invitarlo a cenar —me defendí.

—No conoces a tu padre en absoluto, Rose —puso una mano sobre mi hombro y me sujetó con fuerza—, no invitaría a un muchacho como ese a compartir la mesa con nosotros. Se nota a millas que es otro andrajoso más, si lo invite a cenar... fue porque soy tu padre y necesitaba mostrar algo de modales que claramente tú no tienes.

—Es muy bueno fingiendo —sonreí de lado.

—Si vas a divertirte con él, hazlo en otro lugar, pero jamás en mi casa, es repugnante.

—Cállese —farfullé.

—Siento pena por el pobre chico, debe ser difícil ser el juguete de una niña mimada —me alejé al instante.

—¡Cállese! Puede insultarme o regañarme lo que quiera, pero no meta a ajenos en esto —caminé hacia las escaleras para subir a mí habitación.

—Te pareces a tu madre, despreciando mi esfuerzo y prefiriendo a alguien más. Ambas son una porquería —culminó y me dejo sola.

Ingresé a mi habitación y me eché sobre la cama, muchos pensamientos llegaron a mi mente. Quería odiar a mi padre, quería odiarlo de verdad, y, sin embargo, en el fondo tan solo sabía que estaba herido y dolido, aún no sabía la historia completa, pero, al parecer mi madre me había elegido a mí en su lugar. A veces pensaba que... si yo no hubiera interferido, mis padres estarían juntos. Quería quitar esos recuerdos de mi cabeza, solo así dejaría de atormentarme.

El Veneno De La Cruel EternidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora