Capítulo 14

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MAYKOL JONES

Subimos al avión y Lía está con Eri en la parte delantera, no me dirige la palabra desde ayer ¿Qué fue lo que pasó? Yo no hice algo malo para que enojara de esa forma.

Los chicos y yo estamos aquí, Cristian dijo que nos tardará unas doce horas llegar a su país y por la diferencia de horarios llegaremos como a las tres de la tarde, Lía ni siquiera me lo contó.

Ella luce tan genial, su cabello está perfectamente recogido en un moño suelto, casi siempre es ese peinado, algunos mechones son rebeldes y se posan en su rostro, está frunciendo el ceño al conversar con Erika, se nota que están hablando de lo malos que somos.

No te enamores.

Lleva puesto un vestido, parece una niña porque es de mangas largas y un poco suelto, ¿por qué el vestido tiene que ser de mangas largas? No me importa porque luce perfecta, el celeste combina con ella ¿En serio le gustan así?

No te enamores.

Sus ojos cafés brillan, debe estar muy feliz por volver a su país natal, aún recuerdo el día en el que llegó, ha cambiado mucho desde entonces.

No te enamores.

Sus cambios de actitud son muy repentinos, ahora está sonriendo, puedo notar un par de hoyuelos en su rostro ¿Ya dije que luce perfecta?

«Estoy enamorada de alguien muy torpe, pero que siempre está cerca para cuidarme, estoy enamorada de Maykol, el chico melancólico»

Lía, no puedo enamorarme de ti, porque no estaré en tu futuro.

—Al parecer las chicas no piensan dirigirnos la palabra ¿Qué clase de viaje es este? —pregunta Diego —. Todo por culpa de Maykol.

—Les recuerdo que yo no hice nada.

—Claro que si, tú eres la razón principal por la que están molestas y en parte porque te di la dirección de Eri ayer, ahora Rous no tendrá donde esconderse —comenta Cristian.

—Por cierto, Cristian, ¿Erika es tu amiga de la infancia verdad? —indaga Diego, parece interesado en la amiga de Lía.

—Si, pero ya la viste, no piensan dirigirnos la palabra, es como un juego para ellas —habla Cristian.

—No le será sencillo librarse de mí, es lo bueno que aprendí de Maykol, no rendirme.

—Solo no la lastimes —advierte Cristian.

—Te doy mi palabra —Diego levanta la palma de la mano en señal de juramento, la verdad es que no lo había visto así antes, él siempre suele estar con chicas pero pocas veces lo había visto interesado en una, para el colmo se le ocurrió fijarse en la amiga de Lía, Eri tiene sus cualidades pero también estaba enamorada del imbécil de Alexis, no comprendo que le vieron.

Decidimos echar una siesta en el viaje, ya quiero llegar y arreglar las cosas, no puedo estar así para siempre con Lía, y menos a tres días de su cumpleaños ¿Qué le podría regalar? Ni siquiera tuve tiempo de pensar en eso, mi familia no dejaba de recordarme lo que debía traer, en especial mis pastillas, están escondidas para que ella no las mire.

Y si llegara suceder algo, Diego se encargará de distraerlas.

Me despierto después de algunos minutos, la mayoría de personas en el avión están dormidas, solo veo a algunos adolescentes distraídos con los aparatos tecnológicos, no soy muy bueno en eso. Voy hacia donde están ellas, Eri está distraída escuchando música con los ojos cerrados o tal vez también se durmió, Lía si está dormida con la cabeza inclinada hacia su amiga, parece que tiene el sueño profundo porque estoy seguro de que me golpearía si me viera aquí espiando, pero estoy acostumbrado, casi siempre la seguí y ella nunca se dio cuenta.

El Veneno De La Cruel EternidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora