Capítulo 27

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Cómo siempre sucede, vuelvo a despertarme hecha un desastre y más aún porque no recuerdo mucho de ayer. Me levanto rápidamente y veo que Maykol no está fuera durmiendo en el piso como aquella vez. Eso me alegra.

Bajo las escaleras sin siquiera molestarme en arreglar mi cabello. Ya voy estando de mejor humos cuando veo a Maykol durmiendo en el sofá ¿en qué momentos esta casa se convirtió en un departamento compartido? Seguramente Diego y Eri deben estar durmiendo abrazados en el cuarto de visitas.

—Buenos días ¿te encuentras bien? —escucho decir a Maykol aún con los ojos cerrados.

—Te dije que te fueras.

—Tendrás que sacarme arrastrando.

Hago una mueca de fastidio y sigo caminando para despertar a la parejita, ingreso a la habitación y ellos no están ahí. Salgo desesperada y voy por mi celular a mi habitación, lo prendo y veo que hay un mensaje de Eri.

«Buena suerte, no tarden en reconciliarse».

Si como no.

Bajo las escaleras, y él ya no está, voy a la cocina y junto a mi desayuno encuentro una nota, ya debería acostumbrarme.

«Lía, me gustaría quedarme contigo pero acabo de recordar que tengo un asunto importante, volveré en la tarde, te amo»

Bien, parece que sí tenía prisa.

Tomo mi desayuno, preparo mi almuerzo y disfruto de mi propia compañía cantando, de repente quiero ver una película —estación zombie, para ser clara—, y la miro comiendo un helado.

Escucho que tocan la puerta y camino hacia ahí. En cuanto la abro veo a Cristian de pie con una sonrisa, me echa un vistazo, a pesar de estar con shorts no me avergüenzo frente a él. Sus gustos son mejores que los míos, ahora mismo va un pantalón y una camisa a cuadros.

—Infantil como siempre —farfulla ingresando.

—Que falta de respeto.

—¿Qué es lo que estás viendo? —pregunta mirando el televisor.

—Una película de zombies, acompáñame si quieres, me causo miedo al principio.

—Encantado —confirma y se sienta en el sofá, nuevamente empezamos a ver la película y me causa mucha tristeza cuando un personaje muere, no pensé que dolería pero ahora mismo estoy soltando lágrimas en silencio.

Cris me mira y acaricia mi cabello.

—Pobrecita —se burla de mí.

—No es gracioso —me defiendo—, eres un mal amigo.

—Eso ni tú misma te lo crees Rous —se acerca y se pone a desordenar mi cabello.

—¡Oye! —me quejo.

—Ahora sí pareces una niña, con esa ropa, los ojos rojos después de hacer un berrinche y despeinada —se pone a reír.

—Si que pareces mi mejor amigo.

—Es cierto, tu mejor amigo —cambia de ánimo.

—¿Qué pas...? —soy interrumpida por el sonido de la puerta.

—Tal vez sea tu gemela, Eri —masculla Cris mientras voy yendo a abrir.

Me llevo una sorpresa al ver a Maykol parado con una mochila en manos, él me examina con incredulidad.

—Rous ¿quién es? —Cris viene a mi y pone una mano sobre mi hombro al ver a Maykol.

—Hola a ambos, parece que la estaban pasando bien —saluda él.

El Veneno De La Cruel EternidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora