LÍA ROSE ADAMS
Ya no puedo confiar en nadie, ni en mi mejor amiga. Él volvió a meterse en mi vida sin permiso.
Ugh, Maykol, te odio.
Yo, lo detesto porque pese a todo lo ocurrido, nunca dejé de sentir afectó hacia él. No lo soporto porque volvió a causar un desastre en mi corazón, simplemente, lo odio.
Hago puños con mi cabello, necesito calmarme, no volver a caer en la misma tontería, Cristian es en quien más confío en estos momentos, él es el único que no me ha mentido. Debí haberle hecho caso desde un principio.
Recibo una llamada, tal y como esperaba.
—Rous, mañana tenemos algo de tiempo libre ¿quieres ir a verlo?
—¿En serio?
—Sí —afirma soltando una carcajada—. Rous, lamento lo que dije hoy, sé que odias ese tipo de cosas pero.
—No.
No lo hagas, sabes que solo te engañas, y lastimarás al único amigo que tienes.
—No te equivocaste, tú eres... —¿por qué me es difícil decirlo?—, eres mi novio, Cris.
—¿Estás segura?
—No jugaría con este tipo de cosas, no seas idiota.
—Voy a esperar el día de mañana con ansias.
—Creo que Ethan debe estar más alegre, somos como su familia después de todo.
—Me tengo que ir, hasta mañana, Lía.
Quiero decirle que no puede llamarme así, pero sería injusto.
—Nos vemos luego, cariño.
Cuelgo la llamada y me dejó caer sobre el sofá. ¿En qué rayos estuve pensando? Nunca he querido a Cristian de la misma forma en la que él me quiere. Solo estoy experimentando con él, soy una mala persona.
Voy a acostarme y estoy por conciliar el sueño cuando un ruido extraño me detiene. Me pongo de pie nuevamente, abro la puerta y veo que viene del departamento de Maykol.
Le toco la puerta desesperadamente y él sale casi al instante.
—Podrías apagar la tontería que estás escuchando, algunos intentamos dormir.
—¿En serio? Yo solo te veo a ti. Además, es mi departamento, puedo hacer lo que quiera con el.
—¡Lo estás haciendo a propósito!
—Para nada, solo disfruto mi vida.
—Eres un idiota —giro sobre mis pies.
—Y tu una loca descabellada, por lo menos deberías tratar bien a tus nuevos vecinos, loca —dice la última palabra antes de que lo deje hablando.
Con un gran enojo, me acuesto, y se me va pasando al recordar sus ojos, esos que alguna vez me miraron con dulzura. Sus labios carnosos que lograron besarme con intensidad, las manos que me tocaban, el cuerpo que alguna vez fue solo mío.
Lo extraño.
«Loca».
Ugh ¡Al diablo lo que siento!
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Visitar a Ethan es una de mis actividades favoritas, el alberge no es el menor lugar para un niño, pero por lo menos, podemos acompañarlo algunas horas. No es posible que algunas personas, sean demasiado crueles como para destruir sus angelicales sonrisas. Lo conocimos cuando hacíamos prácticas, había logrado no caerle bien a nadie, hasta que llegó él. Ethan creé que soy somos su familia, incluso piensa que mi padre es su abuelo, a él no le molesta, se ha vuelto un excelente hombre en todos estos años, y un maravilloso papá.
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El Veneno De La Cruel Eternidad
Novela JuvenilA él le gustaba verla mientras estaba distraída. A ella le gustaba sentir sus latidos. Él amaba sus dramas, y ella su melancolía. Y los dos al final... lograron sentir el veneno de la cruel eternidad. __________________ [Corrigiendo]
