LÍA ROSE ADAMS
Supe que Maykol me seguía desde que los demás se fueron, no soy tonta, pero decidí actuar como siempre, jugando, gritando e incluso haciéndome heridas por caer.
—¿Por qué estás aquí? —le pregunto sin mirarlo.
—Olvidaste tus objetos.
—Vuelve a casa, debes estar cansado.
—Yo no dije que estaba cansado —saca una botella de agua de la mochila que carga—, esto te ayudará a recuperar fuerzas —recibo el agua y continúo con mi camino.
—¿Sabes si Diego está interesado en Eri? —le pregunto.
—¿Cómo lo sabes?
—Es...muy fácil de notar.
—Pues si, Diego quiere estar con tu amiga.
—Solo dile a tu amigo que no me opondré pero protegeré a mi amiga pese a todo —lo amenazo.
—Estoy seguro de que esta vez va en serio.
—¿Hablas de que antes no iba en serio? —indago molesta
—No, es que él...bueno...tenia a lo que se conocen amigas con derecho, y pues, siempre buscó una aventura o alguna chica con quién pasar la noche.
¿Cómo llegamos a este tema?
—Se nota que son amigos —farfullo.
—No empieces Rose.
—Dame la mochila y vete a casa, quiero estar sola.
—No puedo dejarte.
—Claro que puedes, quiero estar sola, me voy a desquitar y sería malo si es contigo, estoy cumpliendo lo que dije, ahora tú cumple, y aléjate.
—No puedo dejarte sola, no puedo dejar que te alejes sabiendo que no podrías regresar.
¿Por qué sus palabras me duelen? Siento un profundo dolor en el pecho cada vez que recuerdo lo de anoche.
—No es lo que dijiste anoche.
—Ayer, no medí mis palabras, pero tú dijiste que todo sería igual.
—¿En serio esperas que todo sea igual? Si crees eso, eres más idiota de lo que pensé.
—Lía yo...
—Soy Rose —le afirmo y continúo mi camino
Él aún esta siguiéndome ¿Acaso no está cansado? Vine aquí para estar sola, para olvidar estos sentimientos, para dejar atrás mis recuerdos, sabía que todos se iban a agotar y volver a casa pero Maykol sigue esforzándose, eso no me ayuda a olvidarlo.
Acelero el paso para adentrarme en un pequeño bosque, así lo perderé de vista. Corro y él también lo hace, rodeo los árboles y trato de esconderme detrás de ellos pero Maykol es un extraterrestre, tiene vista láser.
—No me sigas —digo escapando a través de los árboles, llega un momento en el cual estamos a un metro, solo separados por el tronco de un gran árbol. Maykol me mira pensativo y en cuestión de segundos toca mi brazo, justamente en la herida que llevo ocultando estos días.
—La traes —dice fuertemente y se va corriendo. No pienso dejarme vencer así que, lo persigo, es fácil alcanzarlo.
—La traes —lo toco por la espalda y ahora él me está persiguiendo. Rompo un poco del césped que crece en el lugar y se lo aviento a la cara.
—¡Oye! Eso es trampa —reclama Maykol, está sonriendo pero sus ojos expresan tristeza.
—Claro que no —sigo corriendo pero me tropiezo y caigo al suelo, me doy la vuelta y miro el cielo mientras mi respiración se normaliza.
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El Veneno De La Cruel Eternidad
Novela JuvenilA él le gustaba verla mientras estaba distraída. A ella le gustaba sentir sus latidos. Él amaba sus dramas, y ella su melancolía. Y los dos al final... lograron sentir el veneno de la cruel eternidad. __________________ [Corrigiendo]
