Capítulo 33

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Reacciono de mi estado de shock y lo ayudo a buscar un taxi, lo conseguimos y ambos subimos en él.

—¿Qué fue lo que pasó? —pregunto colocando mi mano sobre su pierna.

—Era su madre, ella fue quien llamó, dijo...que...Diego había salido en su auto y tu...tuvo un accidente. Ella estaba llorando, no la dejé terminar y pregunté en dónde se encontraban —dice con la voz temblorosa.

—Todo va estar bien —trato de apoyarlo.

Sé que Diego es su amigo de la infancia y si algo le llegara a suceder, lo afectaría demasiado. Y no solo a él. Eri. Tomo mi celular y la llamo, ella no responde.

—Juro que si algo le llega a pasar, no se lo voy a perdonar.

—No habrá nada que perdonar porque él está bien —lo reconforto.

Pago el taxi y llegamos al hospital. Con las indicaciones de Maykol llegamos al tercer piso, tomados de la mano, caminamos rápidamente a través de los pasillos, ambos nos detenemos al ver a los demás. Maykol, sin ninguna expresión solo logra soltar mi mano y quedarse estático en su lugar.

Logro reconocer a un par de personas, el padre de Diego abrazando a una mujer, al parecer es su esposa, la madre de Diego, ella llora en sus brazos y él la consuela.

A la siguiente que logro reconocer es a Eri, está sentada en el suelo, junto a la pared con las rodillas dobladas ocultado su rostro con las palmas de las manos. Ella eleva la mirada y me mira, se pone de pie y viene a mí. Tiene los ojos rojos, estuvo llorando.

—¡Rous! —me abraza y estalla en llanto.

Me limito a hacer lo mismo, miro sobre el hombro de mi amiga y encuentro a Maykol conversando con los padres de Diego. Por alguna extraña razón, puedo leer sus labios y estos me confirman lo que tanto temía.

Siento que Maykol se parte por dentro, sigo abrazando a Eri mientras sigue en el mismo estado que el de hace un momento.

—Él solo salió a comprar algunas cosas en su auto ¿por qué tuvo que pasar? —susurra mi amiga.

Eri está devastada, conoció a Diego hace casi un año, sin embargo, no puedo dejar de mirar a Maykol, con los ojos apagados y sin ninguna otra expresión, él no...

Observo que él habla con los padres de Diego, nos echa un vistazo y los tres se alejan.

Saco mi celular y llamo a Cristian.

—¿Qué necesita la linda señorita de mí? —responde alegremente.

—Cris, necesito que vengas al hospital.

Su felicidad se desvanece enseguida.

Luego de un rato, él llega al hospital y se dedica a consolar a Eri.

—¿Dónde está? —indaga Cris.

—No lo sé pero tengo que ir a buscarlo, les avisaré cualquier novedad —digo refiriéndome a Maykol que hasta ahora no ha regresado—, por favor, llévala a casa —señalo a Eri y él asiente.

—Claro, ve a buscarlo.

Los dejo y camino rápido por el hospital buscando y mirando a muchas direcciones, me preocupa que Maykol aya cometido una locura. Logro ver a los padres de Diego a una distancia regular y voy a ellos para investigar.

—Lo...lo siento mucho pero...¿podría decirme dónde está Maykol? —hablo con mayor preocupación.

—Dijo que volvería con ustedes —informa el señor.

El Veneno De La Cruel EternidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora