7. Errores.

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La madre de Maykol se abalanzó hacia mí con todas sus fuerzas, ambas caímos al suelo, no podía defenderme, era alguien mayor después de todo. Su esposo hizo lo posible por separarnos y Maykol solo le suplicaba que parara.

—Lilith, detente —el padre de Maykol la sujetó de ambos brazos, aún sobre mí.

—Ella solo quiere dañar a mi hijo, es un monstruo —espetó con fuerza y se zafó del agarre de su esposo para atacarme nuevamente.

—¡Es suficiente! —Maykol llegó con un recipiente de agua fría y nos dejó empapadas a las dos—. Lía, vamos, de pie —me ofreció la mano y ayudó a ponerme de pie.

—¡No pienso aceptar a esta mujer, Maykol! ¡Lía, cuáles son tus intenciones con mi hijo!

—Le pido que no me diga así, mi nombre es Rose —pedí con amabilidad.

—Lía, ¿estás bien? —inquirió Maykol—. Mamá, no perdonaré esto —se dirigió a ella y pareció indignada.

—Rose, sígueme —la madre de Maykol pareció tomar conciencia y me guio hacia un pequeño pasillo.

—No tienes que hacerlo —intervino Maykol, sin embargo, al darme cuenta, ya la estaba siguiendo. Llegamos a un cuarto de estudios, estaba lleno de estantes con libros grandes y polveados. Volteé y noté que el padre de Maykol nos había seguido.

—Me disculpo por lo sucedido, fui presa del pánico y me dejé llevar —Lilith cerró los ojos e intentó contener las lágrimas.

—Es cierto, Rose, pasaron tantas cosas que nos es difícil confiar en alguna chica que esté cerca de Maykol, él es un chico sencillo ¿sabes? Es ingenuo y sensible —habló el señor Thomas—. Además, no es bueno mintiendo, noté su mentira en cuanto llegó, es obvio que no eres su novia. Pero al parecer, mi esposa no lo notó —la miró de soslayo.

—Rose —Lilith tomó mi mano—. Ya lo han lastimado lo suficiente.

—¿De qué habla?

—Maykol es un excelente hijo, pero no es capaz de alejarse de quienes lo lastiman. Cuando él tenía quince años, se ilusionó perdidamente con una mujer. Aún recuerdo aquel día —informó Lilith con una profunda tristeza—, llegué del trabajo y su hermano menor me dijo que Maykol estaba encerrado en su habitación y había llorado, sé que es una tontería, pero cuando corrimos por él, nos asustó tanto que tuvimos que derribar la puerta, y ahí estaba, tendido en el suelo —su voz se rompió en llanto—. ¡Todo por culpa de una mujer! Mi estúpido hijo lo había hecho porque la chica del que estaba enamorado se lo había pedido.

—Nunca volvimos a mencionar el nombre de aquella chica. En la universidad, como habrás notado, Maykol adaptó un comportamiento diferente, Maykol es sociable y muy amable, muchas mujeres han venido diciendo ser amigas de Maykol, pero él siempre lo niega —Thomas se acercó a mi—, es por eso que estamos sorprendidos de que hoy haya traído a una amiga, aunque solo sea para dar una excusa.

—No queremos que sufra.

—Tranquilos, solo soy amiga de Maykol —les aseguré—, no tengo intención de lastimarlo.

—Gracias.

—Gracias a usted, señora Lilith.

—Puedes llamarnos Lilith y Thomas, lo de señores está de más.

—Gracias... Lilith.

—No hay de que, cariño, comenzaremos desde cero.

Si claro, pensé con ironía. Sinceramente, deseaba irme lo antes posible.

—Bueno, será mejor salir o mi hijo pensará que te estamos torturando —ordenó Thomas.

—Iré a cambiarme —comunicó Lilith.

El Veneno De La Cruel EternidadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora