-Maykol...
-¿Por qué no lo dijiste?
-Fue porque pensé que si te lo decía no ibas a venir.
-Lía, sabes muy bien que pese a no llevarme bien con el imbécil de tu amigo, yo habría venido solo para estar contigo, solo para protegerte de él y saber que estás bien.
Hace una pausa para respirar profundo.
-Y no solo por eso, iría al peor lugar del mundo si es por ver tu rostro y escuchar tu voz, incluso al infierno mismo.
-Lo sé...
-¡Y si lo sabes por qué no lo pensaste! -se levanta dando un golpe a la mesa captando la atención de los demás-. Ya lo veo, tal y como decías, soy un idiota.
Camina, paga la cuenta y sale de la cafetería dejándome sola.
Me quedo de pie, con la cabeza baja, mi cabello largo cubre parte de mi rostro. Debí decir la verdad ¿qué era lo que esperaba? Era obvio que no lo tomaría para nada bien.
De pronto, siento la mano de alguien sobre la mía, es Maykol.
-No te quedes ahí -sujeta mi mano y me jala para salir.
No dice nada más, solo se limita a entrelazar su mano con la mía. Tampoco me dirige la mirada y eso me pone triste. Lo escucho maldecir al aire y en un movimiento rápido me abraza por un corto tiempo.
-Vamos -dice y me guía.
Luego de tomar un taxi y permanecer en completo silencio llegamos a su casa. Él abre la puerta y al llegar a la sala me encuentro a Adrien.
-Hola cuñadita, me alegro de que hayas venido, este cumpleaños será más alegre con tu compañía.
-¿Cumpleaños?
-Es el cumpleaños de Adrien, deberías felicitarlo -comenta Maykol.
-Oh, felicidades Adrien -voy a abrazarlo.
-Gracias Roo, eres la primera de la familia en felicitarme.
¿Familia?
-¿En serio?
-Mis padres salieron a trabajar y Maykel...
Miro de reojo al pelinegro, tiene una mirada fría y para nada acogedora.
-Saldré un momento, los dejo -comunica el mini Jones y sale.
Maykol sigue sin decir nada, camino a la salida.
-¿A dónde vas? -inquiere él.
-A casa, está claro que no te sientes cómodo con mi compañía.
-Lía, si te traje es porque mi familia te invito, quieren que estés con ellos -comenta y viene a mí.
-Pero tú no, así que es mejor que me marche -estoy apunto de abrir la puerta cuando me da un abrazo desde atrás.
Envuelve sus brazos alrededor de mi cuello, sentir su calor me llena de energía.
-Que caprichosa -me susurra al oído.
-Maykol, déjame.
-¿Acaso piensas reunirte con él?
-No...
-Entonces quédate.
-Quiero ir a casa.
-Lo prefieres más a él que a mi.
-No -forcejeo y me separo de él-, estás actuando muy extraño.
-¿Y solo por eso te vas? -siento su enojo-. Bien, vete con Alexis, hazlo.
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El Veneno De La Cruel Eternidad
Teen FictionA él le gustaba verla mientras estaba distraída. A ella le gustaba sentir sus latidos. Él amaba sus dramas, y ella su melancolía. Y los dos al final... lograron sentir el veneno de la cruel eternidad. __________________ [Corrigiendo]
