LVIII

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Frente a mí había un centro amplio lleno de personas.

Muchas cámaras se centraron en mi.

¿En qué momento? - pensé mientras no me movía

Mi suegro busco a su esposa para desfilar.

No se de donde salieron las damas con sus parejas.

Los primeros en desfilar fueron Allison y Julián.

Ambos estaban hermosos.

No sé en qué momento ella se había comprado el vestido celeste.

Esmeralda desfiló junto a Ethan, que no sabia que hacia ahí realmente.

Por último, vi a Elías y Robert desfilar uno al lado del otro.

Mi padre llegó a mi lado también.

La música cambió sonando entonces la marcha nupcial.

Mis pies no me respondían.

-Vamos hija- la voz de mi padre me trajo a la realidad.

Comencé a caminar lentamente logrando ver la espalda de Leandro.

El no me había mirado en todo este tiempo.

A medida que me acercaba más mi corazón latía con fuerza.

-Hijo- mi padre llamó la atención de Leandro

Al girarse sus ojos estaban llenos de lágrimas.

Sonreí mientras negaba

-Aquí te entregamos a la luz de nuestros ojos. Ahora que serán una familia quieranse y cuídense como si fuera el último día- ambos asentimos.

Entrelace mi mano con la de él.

-¿Cómo? – susurre mirándolo

-No tenemos tiempo que perder- se acercó al padre que nos casaría

-Amados hermanos- comenzó a decir cuando la música se acabó

-Estamos aquí reunidos para unir en santo matrimonio a Leah y Leandro- frente a mi paso en cámara lenta todo lo que habíamos vivido.

Nuestro matrimonio falso, su supuesta muerte, nuestro divorcio, mi relación que me dejó marcada, nuestra relación real y nuestra actualidad.

-Esta pareja que ven aquí han pasado por altas y bajas, pero así es la vida ¿no?- se escuchó un murmullo de la gente

-Damos las gracias a los medios que están aquí presente y cada una de las personas que hoy son testigo de este matrimonio- nos miró

-Pero primero creo que el novio debe hacer algo- mire a Leandro

Él tomó un micrófono y me miró.

-Amor se que somos solo novios y que por esa mente están pasando muchas preguntas, pero solo quiero saber... ¿quieres ser mi esposa de verdad? No quiero seguir alargando las cosas y quiero que seas mi esposa, quiero que seas la señora de Salvatore y yo ser el señor de Fleming- reí

-Claro que si me quiero casar contigo- reí y él me colocó el anillo de compromiso

-Ahora sí padre estamos bajo toda la ley para casarnos- la gente se rió

-Bueno como seguía...- mi concentración se fue directo a mi novio ahora prometido y en minutos mi esposo.

¿Cómo planeó todo? – pensé

Todo el lugar estaba decorado como siempre imaginé que sería mi boda.

-Leah Fleming- mire al padre atenta

Maldito error, Hermoso errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora