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Leah Fleming

- ¿Estas segura que puedes conducir? – me miro Julián preocupado

Solo asentí y encendí el auto.

Cuando llegue a mi casa no estaba su auto.

Al mirar al asiento del pasajero me encontré con el sobre de la mañana.

Mis manos me temblaron cuando lo tome.

Lo abrí con cuidado para encontrarme con la palabra que más me temía.

-El divorcio- mi voz salió entre cortada

Era un acuerdo de separación sin tener que dividir nuestros bienes.

Cuando mire a la ultima pagina ya su firma estaba.

De mi cartera saque un bolígrafo y firme.

No sabía si estaba haciendo lo correcto.

Tome mis pertenencias y baje para entrar a mi casa.

Me dolió ver lo vacía que estaba sin Esmeralda y sin el.

Cuando fui a sus habitaciones efectivamente ya no estaba su ropa.

- ¿Por qué no espero a hablar? – camine a la cocina en donde había notas de Esmeralda

-Hija no se que paso entre ustedes, pero espero que lo resuelvan pronto. No me quise despedir de ti estaba mañana porque te mirabas alegre. No dejes que otras personas dañen tu relación con mi niño, él te quiere mucho- termine de leer

-Al parecer no me quería- susurre para botar la nota que había dejado

El no había dejado ni un rastro.

Intente llamarlo, pero nada, no me respondía.

-Leah no puedes obligarlo a quedarse- susurre mientras dejaba el documento en la misma mesa al lado de la puerta

Me quité mis tacones y fui a mi mesa a trabajar.

Necesitaba despejar mi mente de alguna manera

A medida que trabaja la casa se oscurecía, pero no tenía noción del tiempo.

-Nena es momento de parar- escuché su voz y rápidamente lo comencé a buscar

- ¿Dónde estas? – pregunte mientras me movía por la casa

-Princesa es una alarma que se estableció para cuando este trabajando mucho tiempo en la mesa- respondió mi sistema y mi corazón volvió a doler

-Casa elimina las alarmas de voces y vuelve a lo tradicional – sentía mis ojos arder

- ¿Desea borrar los mensaje del huéspedes de la habitación tres? – dude por un segundo, pero debía olvidarme de él

-Si- camine de regreso a la mesa para trabajar, pero el hambre me detuvo

Cuando abrí la nevera me encontré con comida ya preparada por Esmeralda.

Sonreí y calenté una de las tantas que había.

La casa la sentía mucho más vacía que antes.

-Leah tienes que volver a tu normalidad- susurre mientras comía

~

A la mañana siguiente me levante mucho más tarde de lo normal.

Me duche y me arregle como siempre hacía.

Desayuné o más bien almorcé algo rápidamente y salí de la casa.

Claramente tome los papeles del divorcio ya que debía entregárselo y porque no en persona.

Maldito error, Hermoso errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora