Leah Fleming
Llevaba unas horas haciendo el modelo 3D del pequeño robot que estaría limpiando las casas en muchos lugares.
No era nada comparado a lo que habíamos trabajado por seis meses.
- ¿Qué haces? – escuche la voz de Julián, pero no lo mire estaba demasiado concentrada en mi dibujo
Él se paro a mi lado mientras miraba como mis manos se movían constantemente por la gran pantalla de una de mis mesas.
-Este es el mejor invento que hiciste para cualquier ingeniero- susurro sacándome de mi burbuja
-Si, pero nadie lo tiene- sonreí ya que la mesa fue un deseo que tenía por crear, pero que al final no lo lance al mercado
Solo existe dos mesas así y las tengo yo nada más.
-Déjame de fastidiar estoy en un momento crítico- cruce mis brazos mientras el modelo recién fabricado por la mesa hacía una prueba de manera virtual
- ¿Es que porque no llega a su base antes de agotarse la batería? – cuestione al ver como se apagaba cuando su batería moría
Hacer el modelo de manera 3D me permitía ver fallos antes de su fabricación.
- ¿No has pensado en que el robot tenga una especie de memoria? – mire a Julián ya que era una excelente idea
-No lo tenía contemplado en el modelo- confesé mientras hacía unos cambios
Pase una media hora más sacando y agregando otras piezas.
Julián nunca se iba de mi lado cuando utilizaba la mesa.
-Creo que ahora si lo tenemos- susurre cuando podía ver como el robot evaluaba la habitación.
-Ahora es la verdad- comento Julián logrando que me pusiera nerviosa
- ¡Lo tenemos! - grite cuando el robot volvió a su base
-Eres una genia- aplaudió Julián
-Ahora saca una copia del robot y ese es el que espero que hagan ahora- tome mi cartera para irme
- ¿A dónde vas? - pregunto antes de que saliera de la oficina
-Tengo una reunión con un contratista o no se que- dije como si fuera algo normal
-Cuidado con lo que firmas tonta- me señalo
-Sabes que es difícil que acepté algo- sonreí para irme
Se supone que hoy entrevistara a personas para ser mi asistente, pero no tenía ganas ya que siempre termino decidiendo no contratar a nadie.
En mi Ferrari conduje hasta uno de los restaurantes en donde me habían citado.
Cuando llegue como siempre deje mi auto a uno de los chicos que procuran cuidar los autos.
Al entrar al restaurante y decir mi nombre me llevaron directo a la mesa en donde como siempre estaba llena de hombres.
-Lamento llegar tarde- sonreí mientras tomaba mi lugar
Tenía 18 ojos encima de mi.
-Gracias por venir- hablo el único que me había citado
-No pensé que seriamos tanto- fui sincera
Mi rostro podía decir lo cabreada que estaba.
Una de las cosas que odio es que me mientan y que me lleven a lugares en donde espero algo y pasan otras cosas.
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Maldito error, Hermoso error
RomanceElla es una de las empresarias más importante en la industria de la tecnología. Su vida se basa en trabajar varias horas y liberar su estrés en fiestas. No es mujer de compromiso. Dentro de la industria es amada por sus increíbles ideas, pero es odi...
