II

17.4K 907 62
                                        

Leah Fleming

Llevaba unas horas haciendo el modelo 3D del pequeño robot que estaría limpiando las casas en muchos lugares.

No era nada comparado a lo que habíamos trabajado por seis meses.

- ¿Qué haces? – escuche la voz de Julián, pero no lo mire estaba demasiado concentrada en mi dibujo

Él se paro a mi lado mientras miraba como mis manos se movían constantemente por la gran pantalla de una de mis mesas.

-Este es el mejor invento que hiciste para cualquier ingeniero- susurro sacándome de mi burbuja

-Si, pero nadie lo tiene- sonreí ya que la mesa fue un deseo que tenía por crear, pero que al final no lo lance al mercado

Solo existe dos mesas así y las tengo yo nada más.

-Déjame de fastidiar estoy en un momento crítico- cruce mis brazos mientras el modelo recién fabricado por la mesa hacía una prueba de manera virtual

- ¿Es que porque no llega a su base antes de agotarse la batería? – cuestione al ver como se apagaba cuando su batería moría

Hacer el modelo de manera 3D me permitía ver fallos antes de su fabricación.

- ¿No has pensado en que el robot tenga una especie de memoria? – mire a Julián ya que era una excelente idea

-No lo tenía contemplado en el modelo- confesé mientras hacía unos cambios

Pase una media hora más sacando y agregando otras piezas.

Julián nunca se iba de mi lado cuando utilizaba la mesa.

-Creo que ahora si lo tenemos- susurre cuando podía ver como el robot evaluaba la habitación.

-Ahora es la verdad- comento Julián logrando que me pusiera nerviosa

- ¡Lo tenemos! - grite cuando el robot volvió a su base

-Eres una genia- aplaudió Julián

-Ahora saca una copia del robot y ese es el que espero que hagan ahora- tome mi cartera para irme

- ¿A dónde vas? - pregunto antes de que saliera de la oficina

-Tengo una reunión con un contratista o no se que- dije como si fuera algo normal

-Cuidado con lo que firmas tonta- me señalo

-Sabes que es difícil que acepté algo- sonreí para irme

Se supone que hoy entrevistara a personas para ser mi asistente, pero no tenía ganas ya que siempre termino decidiendo no contratar a nadie.

En mi Ferrari conduje hasta uno de los restaurantes en donde me habían citado.

Cuando llegue como siempre deje mi auto a uno de los chicos que procuran cuidar los autos.

Al entrar al restaurante y decir mi nombre me llevaron directo a la mesa en donde como siempre estaba llena de hombres.

-Lamento llegar tarde- sonreí mientras tomaba mi lugar

Tenía 18 ojos encima de mi.

-Gracias por venir- hablo el único que me había citado

-No pensé que seriamos tanto- fui sincera

Mi rostro podía decir lo cabreada que estaba.

Una de las cosas que odio es que me mientan y que me lleven a lugares en donde espero algo y pasan otras cosas.

Maldito error, Hermoso errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora