XVIII

13.3K 735 28
                                        

Leandro Salvatore

Todo el camino a la casa fue tenso.

Por mi parte estaba demasiado cansando, la pelea no fue lo que esperaba de cierta manera.

Cuando llegamos a la casa juntos, pero había algo raro entre nosotros.

-Iré a dormir estoy muy cansado- sonreí mientras subíamos juntos la escalera

-Que descanses- se limito a decir para entrar a su habitación

Quería dormí con ella a mi lado, pero no me atrevía a decírselo.

-Dios- despeine mi cabello cuando entre a mi habitación

Me duche una vez más y cuando tuve mi pantalón para dormir camine de un lado a otro dudando.

- ¿Y si voy a su habitación y le pido platicar? – me acerqué a la puerta

-No, pensara mal- volví a mi cama

- ¿Si le pido ver una película? – volví a levantarme

-Menso ella tiene televisor en su habitación- pase mis manos por mi cabello desesperado

Quería tenerla en mi cama, pero como podía hacer para tenerla.

Como si el universo conspirara mi favor la casa quedo completamente a oscura.

Busque mi celular para encender la linterna.

- ¡Maldita sea! - grite al darme en la rodilla con la mesa de noche

Me tuve que sentar en la cama para pasar el dolor.

Una vez ya recuperado y con la linterna encendida salí de mi habitación.

- ¿Qué paso? – alumbre a mi nana quien venía con una vela

-No se- subió sus hombros

-Iré a la cocina- susurro para seguir su camino

No había visto a Leah, por lo que me dirigí a su habitación.

-Leah- la llame mientras abría la puerta despacio

Su habitación estaba mucho más oscura que la mía.

-Leah- hable mas seguro entrando por completo

En un segundo sentí su cuerpo contra el mío.

- ¿Estas bien? – la abrace mientras la sentía temblar

-Miedo a la oscuridad- susurro y me pareció la persona más tierna de este mundo

- ¿No sabes porque se fue la luz? – la pegue más a mi

-En ocasiones en esta urbanización ocurren apagones- camine con ella hasta su cama

-Deberías poner el sistema de electricidad solar así te evitas esto- me senté primero para que ella se sentara en mis piernas

-Lo se- coloco su rostro en mi cuello logrando que mi piel se erizara de solo sentir su respiración

No negare que me gustaba tenerla así entre mis brazos.

- ¿Quería preguntarte si te quedas a dormir conmigo? – ella levanto su rostro para que la viera

- ¿Tanto miedo le tienes? – acaricie su mejilla

-Trauma de niña- sonrió débilmente

- ¿Quieres contarme un poco? – la acomode mejor

Su pijama era bastante corto, lo que me permitía tener espacio para acariciar sus muslos.

Maldito error, Hermoso errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora