Leandro Salvatore
Desde que había llegado a su empresa todos nos miraban con curiosidad.
No era para mas ya que la noticia de nuestro matrimonio más nuestra cara en cada papel era lo que se miraba todo el día.
Es increíble como anteriormente odiaba que mi foto estuviera en todas partes, pero en este momento me gustaba de cierta forma.
Había leído en la mañana como muchos comentaban la increíble pareja que hacía con Leah.
No es que no amara a mi novia Christine, pero teníamos unos años en donde peleábamos y ella hacía cosas que no me gustaban.
Christine no daba ni un tajo a su favor.
Nunca trabajo desde que nos hicimos novios.
Solo tiene una carrera en finanzas, pero nunca la ejerció.
Le ofrecí trabajo en mi empresa lo cual, efectivamente se negó.
Al contrario, con Leah ella es muy diferente.
Desde que la conocí no para de trabajar.
En su casa trabaja hasta casi desmayarse y aquí ya esta detrás de una mesa, y un ordenador haciendo no se que mientras el imbécil ese agarraba su cabello.
Todos sus empleados la miraban sin ayudarla lo que me cabreaba de cierta forma.
Camine hasta donde ella que como la noche anterior no se dio cuenta.
Mire al tipejo ese y tome el cabello de mi esposa... falsa, pero mi esposa.
Todo en ella era hermoso.
Su aroma cautiva hasta a la persona mas idiota de este mundo.
Le avise que llevaba una hora trabajando, pero ella continuaba.
Todos nos miraban atento de lo que hacíamos.
Ella continuo una hora más.
-Debemos irnos- susurre en su oído mientras pegaba mi cuerpo al suyo
No se porque sentía la necesitad de sentirla cerca de mi.
Ella solo asintió e hizo algo en su ordenador, cuando salió que todo había sido guardado correctamente pase mis manos por su cintura para girarla.
No me despegaba de ella para nada.
Con cuidado la subí encima de la mesa para colocarle sus tacones
-No se porque siempre tienes la manía de andar sin zapatos- me arrodille frente a ella mientras le colocaba su tacones
Ella no me respondió por lo cual continúe con mi labor.
Una vez tenia sus zapatos la ayude a bajarse de la mesa.
-Vamos- tome su mano para salir
En su pasillo solo se escuchaban nuestros pasos.
-Necesito mi cartera- susurro mientras soltaba mi mano
No sabia como sacaba las agallas de tomarla de la mano sin pensarlo mucho.
-Vamos- sonrió para caminar delante de mi
Reí al notar su nerviosismo de cierta forma.
Algunos de sus empleados la saludaban, pero ella solo los ignoraba.
-Ahora vamos a mi empresa- sonreí mientras esperábamos mi auto
-Esta bien- sonrió sin mirarme
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Maldito error, Hermoso error
RomanceElla es una de las empresarias más importante en la industria de la tecnología. Su vida se basa en trabajar varias horas y liberar su estrés en fiestas. No es mujer de compromiso. Dentro de la industria es amada por sus increíbles ideas, pero es odi...
