IX

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Leah Fleming

Pase una semana completa trabajando para Leandro.

No era fácil cambiar la pantalla solamente ya que teníamos que mejorar el sistema tecnológico del auto.

-Creo que ya lo tenemos- le hable a un técnico que estaba trabajando mano a mano conmigo.

Literalmente había realizado un trabajo en nada cuando esto me podía tomar mas de cinco meses cuando lo hago con calma.

Hoy había entregado a la empresa los planos de construcción del sistema para que lo pudieran replicar.

- ¿Dónde anda mi esposa? – escuché su voz y bajé del auto rápidamente

-Aquí- alce la mano sonriendo

Nuestra relación falsa me causaba gracia ya que no nos conocíamos en su totalidad.

-Uy- escuche al técnico que trabajaba conmigo

-No moleste a la jefa- rio Leandro

Desde que trabajaba aquí conocía un poco más del magnate más deseado por muchas como lo denominaron en una revista.

-Hoy tengo una pelea- abrazo mi cintura

-Nunca me lo dijiste- coloque mis manos en su pecho

-Es que no sabía si invitarte a la pelea, serías la primera mujer que llevo- note su nerviosismo

-Bueno te puedo acompañar si quieres así conozco tu otra faceta- sonreí

-No me gusta que trabajes sin zapatos- miro mis pies

-Sabes que así fluye mi inspiración además ya terminé todo- giré para que viera el sistema ya montado en el auto

-Veamos- me soltó para subirse en el auto

Rápidamente que el auto encendía la pantalla daba la bienvenida al dueño del auto.

Se notaba una diferencia abismal de la pantalla anterior a la nueva.

Esta vez todas las cámaras en el auto funcionaban.

Podía notar la cara de felicidad de Leandro.

-Si no pasaba este error no se que hubiera sido de mi sin ti- acaricio mi mejilla logrando que me sonrojara

-Me debes comida- gire en busca de mis tacones

-Para ti lo que sea- dios este hombre me mataría

En una semana que llevamos conociéndonos por así decirlo no hemos tenido ni besos ni caricias.

Mis noches de fiestas murieron ya que ahora soy esposa del magnate, por lo cual la prensa esta detrás de mi trasero a cada rato.

Julián celebra el cambio ya que es menos problema para él.

-Vamos- ofreció su mano la cual tome con gusto

Ya era normal que me vieran en la empresa por lo que menos gente nos miraban.

-No creo que me evitaste una gran demanda- susurro mientras me abría la puerta de su auto

-Creo que te salió bien que sea tu esposa falsa, pero tu esposa- sonreí mientras el comenzaba a conducir

Todavía no teníamos anillo de matrimonio y creo que no lo tendremos en mucho tiempo.

En el restaurante hablamos un poco de las cosas que nos gustan.

-Entonces entrenas en las madrugadas- abrí mis ojos sorprendida

-Si- confirmo riendo

-Cuando la princesa duerme el sapo debe salir a correr- reí ante su comentario

Maldito error, Hermoso errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora