XIX

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LUKA:

Rubia de ojos azules.

Esa descripción no salía de mi mente, ella no salía de mi mente.

No todos los días una mujer se te presenta de la nada, te invita un batido y te cuenta sus problemas personales para prometer que si nos volvíamos a ver me diría su nombre.

La incertidumbre me estaba enloqueciendo. Estos dos días no dejaba de observar cada cabellera larga y rubia que se me pusiera en frente, con la esperanza de que fuera ella.

No tenía idea de que pasaría si eso llegara a ocurrir, quizá ella era la que no me recordaba o simplemente no planeaba conocerme.

Eso me desanimaba cada que lo pensaba, y mientras más le daba vueltas al asunto llegue a la conclusión de que buscarla en la ciudad era como buscar una aguja en un pajar.

No sabía su nombre, si vivía cerca de la zona o tan siquiera si vivía en Paris.

Me distraía con mis búsquedas en la calle de amino a mi trabajo, eso evitaba que pensara en Marinette.

Y no, no buscaba remplazarla, solo quería volver a sentir esa necesidad de conocer a alguien.

No me doy cuenta que estoy tan sumergido en mis pensamientos hasta que la canción termina con la batería. Dejo mi guitarra a un lado y de nuevo me encuentro pasado la vista por todos los presentes en el bar.

Hay varias rubias, pero ninguna es ella. Repaso a todas las personas con la mirada hasta que una mujer en particular llama mi atención.

Solo veo su perfil, y con la incertidumbre creciendo en mi pecho bajo del escenario y me apresuro a llegar a donde está.

-¡Luka!

Iván grita mi nombre ante mi repentina huida, pero yo solo lo ignoro hasta que llego a un lado de la chica.

Sus ojos verdes me escudriñan al igual que sonríe ladinamente.

-¿Puedo ayudarte en algo?

Su voz melosa no se compara a la de ella, y eso baja mi adrenalina de golpe.

-Lo lamento, la confundí con alguien más.

Me disculpo antes de darme la vuelta y comenzar mi camino de regreso al escenario, sin embargo me encuentro con Iván a unos cuantos pasos después.

-Toda la noche haz estado muy distraído.

No pregunta directamente, pero sé que quiere saber si me ocurre algo.

-Lo sé, creo que necesito un poco de aire.

Miento.

-Cinco minutos.

Condiciona. Le doy la razón con un asentimiento de cabeza antes de cambiar de direcciona la salida. Ya fuera el aire me refresca, me permite relajarme.

Últimamente me alteraba por la mínima cosa, y a mí nunca me gusto tratar mal a nadie más por algo de lo que no tiene culpa alguna.

Mantener la mente fría, eso iba conmigo.

Pero al parecer eso no podía ser del todo posible esta noche, ya que apenas me detengo unos metros frente a la entrada cuando alguien pasa a mi lado, golpeando su brazo con el mío de forma brusca.

Me giro para ver de quien se trata, y que sorpresa me llevo al encontrarme con su cabellera rubia sujeta en una coleta alta, sus ojos azules adornados por un delineado y una sombra con brillantes blancos, y esta vez sus labios están pintados de un color rojo mate.

INEVITABLE//FINALIZADADonde viven las historias. Descúbrelo ahora