capítulo 71

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El ruido es una mezcla de lágrimas y risas, hay reclamos de Rey y el silencio de Maiia quien bebe té de su fina taza de porcelana chandrilana. Una tribu de niños hace estruendo en la sala, en el fondo Beny grita junto a los gemelos Hux quienes también gritan en un juego que Rey no reconoce y solo da vistazos desde su lugar en el sofá, su enorme barriga le impide levantarse. Maiia parece desconectada del ruido conversando sin perturbarse por los sonidos agudos de sus hijos, en cambio Rey no puede dejar de mirar atrás de su amiga para ver cada paso que da Beny, quien presume un sable de entrenamiento color rojo como el de su padre, teme que los toque con el y deje una irritación sobre alguno de sus amigos. Por otro lado sus ojos también se desvían para buscar a sus gemelos quienes torpemente hacen intentos de caminar deteniéndose de los muebles para caer de nalgas y retomar otra vez la convicción de caminar, el más determinado es Cade quien no se rinde fácilmente en cambio Leia se queda sentada al costado con analítica mirada para levantarse y dar un paso más seguro ; juntos son un torbellino de cabello castaño y negro que desaparecen en tan solo un pestañeo adjunto a eso vigila a la pequeña Ginn un encanto pelirrojo de rizado cabello, la tercera hija de Hux que llego después de los gemelos.

-no comprendo tu obstinación por no contratar una niñera que te ayude con ellos, ¡mírate! Estas para reventar- señala Maiia con su acostumbrada actitud indiferente a su entorno.

-yo cuidare a mis hijos- también bebe esperando un poco de empatía de su amiga que justamente sabe que no tiene, ella delega cuidados que no desea hacer a las niñeras, cada niño cuenta con una a diferencia de Rey que solo admite quien ayude con sus labores de limpieza y orden de sus habitaciones.

-nos gusta nuestra intimidad, Ben y yo no podríamos vivir rodeados de desconocidos- vuelve a mirar hacia donde los gemelos tienen atrapado a Beny en su juego que por ahora parece que se trata de un arresto, los gemelos son oficiales, Beny... ¿un jedi? No, no viste túnicas claras lleva una capa negra imitación a la de su padre y empuña un sable rojo. Su vista regresa a su amiga, entonces se levanta para tomar en brazos a Leia que llora después de que Cade le ha tomado el cabello en un puño, su escaso cabello castaño está preso entre sus deditos gordos.

-y aun te arriesgaste con otro- bufa Maiia. Es verdad después del nacimiento de los gemelos no paso mucho tiempo en que Rey anunció otro embarazo que lleva en curso siente meses, para ellos no fue noticia Luke aseguro cuatro hijos, quizás Rey quiso adelantar la existencia de ese último hijo que ya nombraron Anakin. Kylo pidió, suplico casi de rodillas para dejarlo nombrar como su admirado abuelo.

-no me gustan los desconocidos al igual que a Ben- levanta los hombros y arruga la nariz por un dolor repentino.

-siempre puedes dejar Jakku pero Jakku nunca te dejara ¿verdad? Y de él mejor ni hablamos aun no creo que sea el emperador y es padre de cuatro niños, jamás creí que rompiera su miedo a las mujeres- Rey entrecierra los ojos con una advertencia implícita, es mejor que Maiia no vaya por ese camino.

-mejor no menciones más- Rey últimamente parece más cansada, irritable y poco dispuesta a sus bromas que Maiia deja caer el tema. Sus múltiples ocupaciones de madre la han alejado de sus leales, ya no puede verse a Rey caminando entre las tropas irrumpiendo en las juntas cuando de temas sobre esclavitud y trabajos mal renumerados se trata para pedir garantías de lo esencial para los necesitados; tal como lo dice Maiia, Jakku nunca la abandona y es algo bueno desde su punto de vista no olvidando su origen no olvida a gente como ella. Pero sus gemelos, Beny y la llegada del nuevo bebé la tienen ocupada todo el tiempo, gritona, muy cansada y somnolienta.

De repente un estruendoso grito sale de su boca, desde su lugar en el sofá puede ver a Beny levantando con la fuerza a los gemelos Hux, temiendo que este ejecutando un estrangulador con ellos, inquietud que fue sembrada desde pequeño por el mismo Kylo quien hacia bromas al respecto –¡Ben!- grita Rey levantándose al mismo tiempo, los niños voltean a verla sorprendidos, no están asfixiándose solo levitan unos centímetros por sobre el piso fascinados por los poderes de Beny, lo retaron a levantarlos y paralizarlos para comprobarlo y ser creíble para ellos; con siete años casi ocho, Beny es lo ingobernable que nunca antes fue. Deja caer a los gemelos cuando Rey toma con fuerza su mano rompiendo su concentración. Lo impensable llega después cuando Cade ha visto todo, no comprende nada de la fuerza aun balbucea ruidos sin articular palabras pero la fuerza es un instinto que no necesita comprenderla y así también imita a Beny levantando su pequeña mano haciendo un intento de elevar a su hermana que flota levemente sobre el piso.

DOS ESTRELLASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora