capítulo 99

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De todas las posibilidades en esta noche, no esperaba que Beny fuese una de ellas. En el segundo siguiente el hombre en el piso comienza a despertar con una reaccion que muestra su confusión por este acto inesperado. Se levanta ofuscado buscando a la fuente de su humillación. Una mano sobre su rostro se mueve de manera sutil con una orden. —te da mucho gusto saludarnos... nos veremos en la reunión de generación. — el tipo repite cada palabra y con alegría da la vuelta para perderse entre los asistentes que bailan en el centro de la pista.

—¿Qué fue eso? — Brianna no conoce ese poder. Ha visto objetos flotar y la voz de Cade en su cabeza. El conocimiento de la presencia de una persona antes de ser revelada, pero jamas este acto en si.

—borre su recuerdo y manipule su mente para evitar que se convierta en un inconveniente. — dice restando importancia a su poder, para él es un hábito común. —¿puedo? — señala el asiento vacio que dejo el desconocido numero uno. Brianna asiente un tanto incomoda.

Llevando su mano a la parte trasera de una oreja, toca su cabello como un recurso para distraer la atención de ambos. Con rapidez llega a su mente la elección del atuendo, maquillaje y lugar. No es sitio para ella, algo que teme Beny le repita.

Una mano llama al droide camarero que asiste de inmediato, de la bandeja sobre su cabeza Beny toma dos copas de vino burbujeante, si algo conoce de Brianna es su gusto por el vino ligero que burbujee en su boca y de preferencia rosado. Si esta noche toma algo colorido es porque sale de su zona de comodidad. Lo mismo que su revelador vestido tan contrario a quien es ella.

—¿Cuándo llegaste a Coruscant? — pregunta después de un sorbo.

—esta mañana... fui a algunos sitios de interés — en realidad no tuvo una dirección clara en su rumbo después de salir del puerto espacial. Deambuló por los niveles inferiores buscando un motivo para permanecer por más tiempo. Por la noche su llegada a ese bar en específico fue dado a la popularidad del mismo. Una copa antes de dormir suena bien, una reserva en un hotel de poca monta y pasa inadvertida su estancia en el planeta. Un destino incierto para el día siguiente, ese era el plan. Coruscant fue una idea impulsiva, decisión de último momento.

Levanta un poco la copa haciendo un desabrido brindis antes de beber de un golpe todo el vino de burbujas, no es su mejor elección, prefiere el whysky corelliano o la ravaa chandrilana si no raspa no vale, según palabras de su padre. Mientras ella bebe a sorbos pequeños para disfrutar de las cosquillas en su lengua y el sabor afrutado que impregna su nariz.

Se pone de pie dejando la copa de forma brusca sobre la mesa. —no dudes en usar el blaster si te sientes en peligro — ella adivina la intención de despedida en la mirada de Beny que hace juicios sobre su aspecto y esa maldita sonrisa maliciosa no deja nada en entredicho. —te ves descaradamente hermosa... un poco vulgar, pero todas las chicas aquí se ven similar. Ese vestido tiene un propósito y estoy estorbando... nos veremos después.

Para ella, que poco conoce de las dinámicas de cortejo y sociedad en los niveles inferiores a los que creció, no comprende del todo el comentario al respecto de su vestido. Toma su mano antes que Beny de el primer paso —¡espera Ben! No te vayas — se apresura a decir. —¿Qué tiene que ver mi vestido con tu partida? — mira hacia si misma confirmando que fue una pésima idea tomar el consejo de una desconocida —de hecho, este vestido es lo que estorba — el ceño fruncido demuestra su ingenuidad al respecto.

Beny muestra esa sonrisa pícara de medio lado —quitarlo es buena idea, no me importaría ayudarte — vuelve al asiento llamando una vez mas al camarero. En tanto Brianna finge no escuchar el flirteo descarado.

—Ben, sácame de aquí — se acerca a él para pedir en voz baja tomando su mano en un gesto íntimo de complicidad.

Ella camina jaloneando el vestido para obtener mas largo de donde no lo hay, mientras él deja los créditos en la mesa y las copas sin beber. Brianna se cubre el talle con timidez, cada segundo transcurrido dentro de ese atuendo la convencen que ser sexy no es una aptitud donde destaque. El ruido del club no es para disfrutarse, opinión personal. Los humos del vicio en ese entorno estridente de luces estroboscópicas inducen fuertes migrañas de permanecer más tiempo entre ellas. Mientras se acerca a la salida ya tiene el fallo de esa noche: un fracaso como fiestera. ¿Cómo Ginn soporta ese ambiente? Se pregunta buscando cubrirse el busto con su cartera a juego.

DOS ESTRELLASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora