Les presento a Brooke ❤
Nolan
Cierro la puerta y me recargo en ella.
No quiero irme. No quiero saber que hará John al notar que aún no he aparecido en la casa. Pero bueno, solo espero salir vivo de esto.
Me quería quedar con ella, en serio lo quería. Pero tengo miedo de que él le haga daño. Tengo miedo de que descubra lo importante que se volvió esa chica para mi y trate de lastimarla. Ella ya ha sufrido bastante.
Meto las manos a mis bolsillos y no hay dinero. Genial.
°°°
Abro la puerta lo mas lento posible para no hacer ruido.
—¿Dónde estabas maldito? —mierda—Espero que hayas traído dinero.
Vamos Nolan, tú puedes.
—Les dije que no me molestaran. Ya les di todo el que tenía—trato de ir a mi habitación, pero mi padre me agarra fuertemente del brazo.
—Tu no vas a ningún lado. Dame mi maldito dinero—intento zafarme, pero no lo logro—Hagamos esto más interesante. ¿Cómo se llama esa chica que trajiste? ¿Arabella?
Y siento como mis hombros decaen y mi mirada se llena de miedo.
—No. Ella no es nadie—miento—Suéltame de una puta vez—lo logro, pero, no sé cómo, me tira al piso y pone sus pies sobre mi pecho.
Hago el intento de quitarlos, pero los pies de mi madre se unen al acto.
—No creerás que después de lo que me dijiste el otro día te iba a dejar en paz, ¿O sí? —no. Lo sabía. —Te tendré que enseñar a las malas. Tú respetas a tus padres, de lo contrario, sufrirás las consecuencias. Sostenlo bien—le dice a mi madre. Se va por un momento y regresa con algo en sus manos.
La bolsa llena de botellas de cerveza vacías.
—¿Ves esto? Necesitamos más. ¡¿Entendiste?!—grita mientras patea mis costillas. Me quejo del dolor. Sigue golpeando, una y otra vez.
He perdido la cuenta de cuantos golpes van, pero de seguro que ya tengo varias costillas rotas. El dolor es insoportable.
—Detente... por favor—suplico mientras trato de escapar arrastrándome—Les traeré más, pero déjenme —digo en voz baja.
—Oh no, querido hijo. Esto apenas comienza—escucho como abre la bolsa y el sonido de las botellas golpeando el piso.
—No, por favor. No con las botellas—me duele hablar. No puedo casi respirar. Es demasiado dolor.
Siento como desagarra mi camisa.
—A ver si aprendes de una buena vez—me golpea.
—¡NO! ¡DETENTE POR FAVOR! ¡SUELTAME! —grito desgarradoramente mientras siento los cristales clavarse en mi espalda. —¡PARA!—sigo gritando.
Siento como me apuñala con las botellas rotas. Yo ya no puedo moverme. En cualquier momento me desmayaré o moriré. La segunda no es mala idea.
Me voltea y quedo boca arriba. Me golpea en la cara. Uno, dos, tres, cuatro.
Botellas tras botella. Puñalada tras puñalada. Golpe tras golpe. Golpes que me dejan inmóvil en el piso, con sangre saliendo de mi boca, espalda y pecho.
De un momento a otro. Se detiene y escucho la puerta cerrarse con fuerza. ¿Se han ido?
Gracias a Dios.
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Rosas Color Glaucous
Teen FictionEsquivar y aguantar críticas. Esa ha sido la vida de Arabella desde sus 10 años. Una estudiante de médicina con un corazón tan dañado que el hallar una cura no es ya prioridad para ella. Esta destruida y rota. No se siente capaz de poder seguir...