Arabella
—Entonces... —comienza diciendo—¿A qué se debe que hoy canjearas nuestra cita?
—Bueno, esta mañana me levante algo eh...—no sé como decirlo.
—Vale tranquila, no tienes que decirme nada.
No es que no quiera decirle, es que no hallo la manera de decirlo sin que suene mal.
—Mira, como ya sabrás, Brooke, la chica que estaba conmigo anoche y la cual durmió en mi casa, comenzó la mañana hablando de un tema demasiado delicado para mi y pues... peleamos. Quería despejar mi mente y recordé la nota que dejaste. No sé si para ti sea algo malo que haya tomado esta oportunidad para olvidar algo, si es así pue-
Me toma por los hombros y baja su cabeza, hasta que queda a la altura de la mía. Soy, evidentemente, mucho mas baja que él.
Placer visual.
—No me molesta, si lo que quieres es pasarlo bien y olvidar un mal rato, bien. Haré todo lo posible—Sonríe. Le devuelvo la sonrisa.
—Muy bien, ¿Qué tienes en mente?
Piensa un poco y finalmente habla.
—Déjamelo a mi. —seguido a esto, comienza a caminar y me sitúo a su lado para emprender camino a no sé dónde mierda.
Estuvimos caminando un largo rato y pasamos por varios parques llenos de gente sonriendo, otros amargados, unos llorando tal vez porque su pareja los dejo y demás. Aunque eso es algo que jamás he entendido muy bien. El llorar por alguien.
—Oye Nolan...—llamo su atención.
—Dime.
—¿Qué opinas sobre las personas que, al terminar una relación, lloran por la otra?—detenemos el paso y me voltea a ver.
—Es bastante comprensible, o lo es, dependiendo de la relación que esas personas hayan mantenido. Por ejemplo, me parece ridículo cuando hacen aquel acto y apenas salieron poco más de 5 meses. Por el contrario, si fue una relación de muchos años y cada persona creció mentalmente o en cualquier aspecto y que la otra haya ayudado a ese cambio, para bien obviamente, es bastante lógico que se acumule cierta tristeza por ya no estar con esa persona que te ayudo y siempre estuvo ahí para ti. La mayoría de personas que pasan por esto, recurren a las lagrimas para aliviar el dolor, pero otras deciden mantener ocupada la mente en ciertas actividades, para poder así, esquivar ese malestar hasta que lo olvidan y, finalmente desaparece. Después de todo este proceso es cuando se toma la decisión de seguir o estancarse.
Madre mía.
Que bien se expresa este chico.
—Wow. Con razón estudias literatura—digo.
Se comienza a reír.
Mierda. ¿Qué hice o dije?
—¿Cómo sabes que estudio literatura?—dice aún riéndose.
La madre que me pario 23 veces.
Es que yo no puedo ser mas ridícula.
Pues a ver como arreglo esto.
—Eh...—Arabella no es momento de tartamudear. Espabila—Lo supuse je je... je—dije nerviosa—Conozco a pocos que saben hablar tan ... tan eh... ¿Lindo? ¿Elegante? eh... —es que yo solita me lanzo a la mismísima mierda.
—Vale, creo que entiendo tu punto. Aceptaré esa excusa y que no estuviste buscándome por las redes—se adelanta sonriendo.
¿Eh? ¿Pero que coño?
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Rosas Color Glaucous
Novela JuvenilEsquivar y aguantar críticas. Esa ha sido la vida de Arabella desde sus 10 años. Una estudiante de médicina con un corazón tan dañado que el hallar una cura no es ya prioridad para ella. Esta destruida y rota. No se siente capaz de poder seguir...