Oni no pulveriza dedos. Oni es buena
ONI
- Porque... claro, ¿quién necesita dedos? Yo no... Se puede vivir con ello- expliqué. Aarón me dio un codazo.
Tobías llevaba al rubio que habíamos encontrado atrapado en petróleo a caballito. El humano todavía parecía aturdido. Y yo aprovechaba para hablar sobre que no se necesitaban dedos para vivir, pues le había pulverizado uno del pie. El caso era meter esa idea en su cabeza y que al despertarse con más lucidez dijera: "¡No tengo dedo! Bueno... tampoco es tan malo. Oni es muy buena persona". Se lo repetí. Me acerqué al rubio, quien me miró con el ceño fruncido.
- Oni es buena persona. Oni no pulveriza dedos. Quien hace eso es Aarón- lo señalé y me preparé para el golpe.
Aarón apretó los dientes e hizo un movimiento con el brazo que no sujetaba su plato de sopa. Ese movimiento brusco vino acompañado de un chorro de agua que me empapó entera. Abrí la boca y ahogué una exclamación. El agua estaba muy, muy fría.
- ¡Aarón! – exclamé en susurros con fastidio.
- No me vengas con esas, no paras de echarme la culpa- me señaló acusatoriamente.
Discutimos en murmullos, porque no queríamos que Tobías se enterara de que estábamos volviendo a hacer tonterías. Iba el primero, cargando con el muerto... el cual estaba muy vivo.
Le arrebaté la sopa a Aarón y riéndome hui de él. El agua gruñó y comenzó a seguirme. ¡Es que era tan mono cuando se enfadaba! ¡Con esa chaqueta de Tobías y esa cucharita de sopa en su mano!
Frenamos de golpe cuando Tobías cesó de andar y nos echó una mirada asesina por encima del hombro. Cuando vio que no hacíamos nada, siguió andando. Aarón aprovechó y cogió su cuenco de sopa.
- ¡Pero si no le queda nada! – susurré.
- Le queda un poco de caldo- me dijo, con tono suave y esa mirada inocente pero sabia a la vez.
- Li quidi in piqui di quildi – repetí con voz de falsete.
- Piri si ni li quidi nidi- me imitó él-. Ini ni pilvirici didis.
Comencé a partirme de la risa. No iba a chincharlo más, pero cuando vi que se le escapó una pequeña sonrisa a él después, no pude resistirme y lo rodeé con un brazo mientras él se metía una cucharada de caldo en la boca.
Aarón no hablaba mucho, así que me gustaba oír su voz suave de vez en cuando.
- No, ahora en serio, ¿me dejas el abrigo de Tobías? Me has calado entera y tengo frío- afirmé.
- No, dile a Tobías que te abrace, vendrá con mariposas en el estómago incluidas.
Hinché los mofletes y noté que me ardían las mejillas. Me crucé de brazos y miré hacia otro lado.
- Lo sabía- dijo Aarón.
- ¡Pedazo de agua sucia! ¡¿Y tú qué sabes?! – exclamé, avergonzada.
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Quien Hace Crecer Las Flores || TERMINADA
FantasyCuando él despierta, no recuerda nada. No sabe quién es, no sabe hablar, no sabe de dónde viene. Lo primero que ve es a unos gemelos de lo más peculiares que le harán entender que el mundo lo necesita. Cuando ella despierta, por el contrario, lo rec...
