No quedará recuerdo alguno después
SER NO IDENTIFICADO
Pol no lo dudó.
Si tenía que combatir contra Caín, sería a la manera de la contaminación.
Pol extendió los brazos, con la mandíbula en tensión. Sintió toda la vida que hubiera bajo sus pies, toda la vida que hubiera a su alrededor. Más tallos comenzaron a brotar de la tierra, produciendo más grietas y el temblor del suelo.
Los tallos le rodearon las piernas, luego el torso y después los brazos. Empezaron a enrollarse las unas con las otras, mientras flores y hojas iban naciendo de ellas. De manera que Pol estaba formando algo a su alrededor. A Caín se le aceleró el corazón, nervioso, pues entendió lo que estaba intentando hacer la primavera y eso no le gustaba.
De este modo, Pol iba elevándose a la misma vez que todos aquellos tallos florecientes iban tomando forma. En pocos segundos, Pol había creado su propio gigante. Caín apretó los dientes y la sonrisa de su rostro se borró. Cerró un puño y su gigante hizo lo mismo.
El puño de petróleo se dirigió hacia donde se hallaba Pol, pero él era más ligero. Hizo que su gigante se agachara rápidamente, se diera la vuelta y seguidamente le propinara una patada en la espalda a su enemigo, haciéndolo caer hacia delante sin previo aviso, justo en el mismo sitio donde Aarón se hallaba luchando contra las personas-rayo.
Tobías y Oni se dirigían más rápidos que la luz hacia donde el agua se hallaba, seguidos de los tornados, de Tea y de Helena, cuando vieron cómo el titán de petróleo caía sobre Aarón. A la tierra casi se le paró el corazón.
Tobías sujetó bien a Oni e hizo que la tierra que los desplazaba fuera más rápida, de manera que pasaron disparados como una bala por debajo del torso del oscuro gigante. Tobías atrapó a Aarón, rodeándolo con el brazo que le quedaba libre, y salieron a toda velocidad hacia el cielo justo cuando el gigante cayó sobre los dos ejércitos, aplastándolos a todos.
Dan rugió de la furia, pues se había quedado sin su ejército eléctrico y fue a destruir a aquellos tres.
- ¡Tobías! – exclamó Aarón. Tobías lo había dejado sin aliento. Estaba muy sorprendido, no se lo creía. Por un momento se había visto aplastado por un gigante de petróleo junto a sus soldados.
- ¡Aarón, qué susto me has dado! – contestó Tobías, a punto de salírsele las lágrimas. Sentía que había estado a punto de perder a la persona que consideraba su hermano pequeño. Tenía el corazón a mil por hora, pero había conseguido salvarlo-. No dejaré que te pase nada, nunca. A ninguno de los dos.
- Lo sabemos- dijo Oni, sin dejar de abrazarlo para no caerse.
- Hay que salir de aquí- terció Aarón-. ¿Dónde están Felipe y Acis?
- Me parece que es obvio dónde están.
Los tres miraron hacia delante. Un gran tornado de fuego se alzaba ante ellos.
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Quien Hace Crecer Las Flores || TERMINADA
FantasyCuando él despierta, no recuerda nada. No sabe quién es, no sabe hablar, no sabe de dónde viene. Lo primero que ve es a unos gemelos de lo más peculiares que le harán entender que el mundo lo necesita. Cuando ella despierta, por el contrario, lo rec...
