37. Unión

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Aravis 

A veces tenemos que hacer cosas, que de seguro no van con nosotros. Es como entrar dentro de un papel que no te corresponde, pero que te mantiene a salvo. Yo no era eso, no era la Aravis gobernadora, egoísta, y narcisista, que quería hacer del mundo un monopolio para su propio beneficio. Yo solo era una persona con menos de dos décadas de vida queriendo normalidad. Me preguntaba si los demás gobernadores tenían deseos parecidos, o si se habían introducido tanto en el papel que ya no sabían dividir entre ser lo que verdaderamente querían o ser, o seguir siendo eso que les enseñaron.

Porque sí, a nosotros nos instalaron un chip psicológico que decía que éramos la salvación del mundo, y que nosotros éramos primero. Se supone que fuimos creados para mantener la existencia de la raza humana, pero creo que solo los estábamos desgastando, viviendo una vida sosa y carente de anhelos.

La gente que no sueña, es gente muerta que respira.

Pero, era lo que tocaba, apagar el interruptor que me perdía ser quien era, y encender el interruptor que me mantenía siendo lo que mi gente necesitaba. Aravis Weesex, gobernadora tres del linaje del Círculo.

—¿Era necesario incluso ponerle un bozal en la boca? —preguntó Jeudras, señalando a Kadmy con su dedo índice.

Eronnis se encogió de hombros, en la esquina, tenía los brazos cruzados sobre su pecho sin dejar de mirar a la secuestrada.

—En esta gente no se puede confiar de ninguna forma, sin impredecibles y dañinos —agregó Ayesha, al parecer su rabieta se había terminado, estaba al lado de Tahiel, frente a la desdichada, los demás nos encontrábamos detrás de ellos dos.

No me gustaba la presencia de Kadmy ahí, sentía que su secuestro había sido muy fácil y su líder era una persona muy brutal. No quería que Kasher me respirara en la nuca. Kadmy se encontraba atada de pies y manos, sentada en una silla de hierro en medio de la celda que le había tocado. En su piel ya comenzaba a tonarse los resultados se estar encerrada por dos días, labios agrietados, rostro blanco y mirada rabiosa, aún el miedo no se abría paso sobre sus facciones.

Ayesha le retiró el bozal sin nada de sutileza, y Kadmy no tardó el tiempo en escupirle la cara, la gobernadora se alejó furiosa, limpiándose el rostro asqueado, pero tampoco perdió el tiempo en voltearle el rostro de una bofetada. Tahini a mi lado de giró, desviando la mirada, la tensión en su cuerpo era palpable; pero, la tortura apenas había iniciado, y Ayesha no se iba a detener hasta no obtener información que ayudara al Círculo a destruir a su líder.

Kasher Nederlands tenía diez pasos delante de todos, y eso asustaba a cualquiera.

—Rata asquerosa —rugió Ayesha —. ¿Cómo te atreves?

Kadmy tenía los ojos como dos bolas de fuego, hubiese matado a la gobernadora si hubiese tenido el poder de su compañero: Knoll.

—Les aconsejo que no pierdan el tiempo, no abriré la boca ni para rogar —sentencia, sabía que estaba atada y aun así no dejaba de removerse, como si el mínimo movimiento fuera a liberarla de pronto —. Yo muero aquí, pero ellos vencen, y ustedes mueren después.

Drac dio un paso al lado de Ayesha, y se encorvó hasta que su rostro estuvo muy cerca del de Kadmy.

—Todos dicen eso, hasta que el dolor les nubla la mente —susurró, y sonrió, viéndose realmente espeluznante —. Además, se te olvidó algo, y es que yo siempre consigo lo que quiero. A tu líder me lo cargo, aunque sea lo último que haga.

Kadmy se le rió en la cara.

—Mejor comiencen, que ya quiero morir.

La lealtad no es algo que nace de la noche a la mañana, la lealtad es algo que se gana, y Kasher tenía la lealtad de su gente. La admiraba, a ella, por seguir fieles a sus ideales sin siquiera titubear en traicionarlo. Drac asintió como si le hubiesen dado un reto, en donde él tenía que demostrar que era el mejor, brutal era, pero Kadmy parecía resistente, y era un soldado, la cosa iba a estar reñida y yo no tenía ganas de inmiscuirme.

Sangre  |  Círculo 1Donde viven las historias. Descúbrelo ahora