Nevi - Philadelphia
Fábrica, 09:30am.
¿En qué momento he encendido otro cigarrillo? No lo sé. Es algo que los últimos días hago de manera casi refleja; al punto en que no soy consciente de en qué momento los saco y enciendo, sino hasta que los tengo metidos en la boca y estoy dando caladas nerviosas otra vez.
Está equivocado... Nikolas se equivoca. Abel es humano. Micah es humano. Cassie nunca ha sentido nada raro respecto a ellos, Caleb no parece que huela nada más en ellos que a personas corrientes y jamás han dado señas de ser nada más que eso.
Pero, a mi pesar, Nee tiene razón en algo. Y es que, si son humanos, no son humanos ordinarios.
¿El pueblo en que solían vivir enclaustrados tuvo razón en algo? ¿Hay algo más en todo esto? ¿Algún motivo por el que su propia gente quisiera exterminarlos?
Sacudo la cabeza y deslizo mi mano con fuerza desde la frente a la coronilla, llevándome el pelo hacia atrás. Inhalo un respiro hondo para calmar mis ansiedades.
De momento, parece ser un problema que se puede posponer. Hay otra cosa más importante en la que necesito pensar ahora. Algo que todavía no lo sé con exactitud, pero no puede quedar sin investigarse: La escuela abandonada cerca del cementerio. ¿Funge esta en verdad como refugio para esas desagradables criaturas? ¿Hay otras aparte de las dos que exterminé en el cementerio y de la que apareció muerta a la mañana siguiente?
Aún si resulta estar vacía, lo cual sea lo más probable, no pierdo nada con echar un vistazo. Lo que es más, probablemente sea lo correcto. De otro modo, personas inocentes como el simpático y anciano cuidador del cementerio peligran.
Empiezo a rotar el brazo sobre el eje de mi hombro. Continúa doliendo, y la comezón no ha hecho sino incrementarse cada día. Por si fuera poco siento la piel caliente y frágil. Me traslado a la mano que me lesioné con el licántropo de Cadillac. Al abrir y cerrar los dedos hay un ligero malestar soportable, pero dudo que pudiera dar golpes demasiado efectivos con ella aún.
La presencia de otra persona en la estancia me alerta y levanto la cabeza:
—¡Bonjour!
Su cabeza es un punto brillante en medio de la lúgubre fábrica gris.
—Hey, roja —saludo, echándole un vistazo breve antes de volver a los ejercicios torpes de mi mano, en el afán de devolverle algo de flexibilidad—. ¿Qué haces aquí tan temprano?
—Mais quoi, si non? Vine a ver mon p'tit, Micah. ¿Cómo está?
—Está bien.
Lleva una bandeja en cada mano, cada una con cuatro vasos de plástico. Se aproxima a la mesa y deposita ambas allí.
—Café au lait para todos, y chocolate caliente para los niños.
Expelo lentamente el humo del cigarrillo en otra dirección antes de dirigirme a ella:
—No tenías que molestarte —le digo, en cuanto recibo con la mano buena el vaso que me extiende. Está caliente y huele delicioso.
—Trop tard —sonríe radiante, y me extiende otro—. Para el chico de la cicatriz.
—¡Uff!... Yo no lo llamaría así si fuera tú —me río, incómodo. Si hay una sola cosa en el mundo de la que Nee está inseguro respecto de sí mismo, es la marca permanente que lleva en el rostro.
ESTÁS LEYENDO
HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
