Caleb - Philadelphia
Ciudad, afueras - Nov, 10:00am
La pick-up de Byron avanza por entre las calles de Philadelphia y, en su interior, reina el silencio, interrumpido a cada dos segundos por la voz robótica del GPS del teléfono móvil de Byron, que únicamente aparta la vista de la carretera para comprobar la dirección. A su lado, Nevi me lanza alternadas miradas por el espejo retrovisor, pero no dice nada. Pero el que realmente me pone nervioso es Nikolas, sentado a mi lado en el asiento trasero, apoyado tranquilamente en la puerta y contemplándome con una sonrisa que me pone los pelos de punta, como si me analizara cada poro y, sinceramente, prefiero no intentar adivinar qué turbio pensamiento ronda su cabeza. En este momento, bastante tengo con todos los que se golpean en la mía.
Ahogarme para hacerme entrar en coma.
Preguntas, pruebas médicas, análisis de sangre, inyecciones, incluso heridas infligidas a propósito... Todo eso me puede llegar a parecer hasta normal debido a esta nueva condición que me toca sufrir. Pero esto... Esto ya es inconcebible.
Y tengo miedo.
Tuve miedo cuando Nikolas me lo soltó, cuando Nevi me lo explicó, cuando Byron me dijo la otra alternativa... Sea como sea, no tengo escapatoria. Es el mal menor pero, aún así, no deja de ser un mal. Trato de consolarme pensando que, si muero en el intento, al menos no habré hecho daño a nadie. Otra vez.
El vehículo avanza por un barrio de aspecto destartalado, con casas iguales de madera, precedidos por pequeños jardines de vallas metálicas bajo la autopista, y sigue por la carretera hasta salir a la periferia norte de la ciudad. La separación entre las viviendas empieza a aumentar conforme nos alejamos del centro, hasta llegar a una zona en la que prácticamente solo hay granjas, árboles y algún que otro comercio.
— Dentro de quince metros, su destino estará a la derecha — dice la voz robótica de mujer del GPS.
Cuando el coche se detiene, los cuatro miramos alrededor. Al fondo del camino de tierra en el cual nos hemos detenido hay una casa de aspecto abandonado; la pintura ha perdido el color, y la madera se haya sucia y descascarillada. Incluso distinguimos un par de agujeros entre las tejas del tejado. El jardín está totalmente descuidado: la hierba seca y amarilla, similar a la del descampado que conecta la fábrica con la chatarrería, sin rastro alguno de haber sido regada en mucho tiempo, los hierros de un pequeño columpio oxidado, cuyas cuerdas parecen haber sido roídas y cuyo asiento está cubierto de excrementos de pájaro, y un árbol seco y muerto es todo lo que muestra que, en algún momento, alguien vivió en esa granja.
Pero, ahora, da la impresión de que está abandonada. ¿Qué demonios hacemos aquí?
La respuesta a la pregunta viene antes de que ninguno de nosotros podamos formularla. La puerta de la casa supuestamente abandonada se abre y de ella aparece un hombre. Luce mayor, probablemente cerca de los cincuenta, con chaleco negro, gorra de beisbol, un cigarrillo en la boca y cojeando ligeramente. Nada más verlo, Byron se apea del coche, cerrando la puerta.
— Quedaos aquí – pide Nevi.
Y él también abandona el interior de la camioneta.
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ÜbernatürlichesHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
