40. Ínterin - Micah

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Micah - Pennsburg, PA
Casa de Bob, Ene. 09:30

—Hay huevos, beicon, o te puedo preparar unas tostadas... ¿qué quieres comer? —pregunto a Abel mientras reviso en la nevera las provisiones que Byron y Nevi trajeron el día de ayer.

—Lo que tú comas está bien.

Mi pequeño hermano se encuentra sentado a una de las sillas-taburete de la isla de la cocina con los pies colgando y balanceándose.

Capto sus ademanes juguetones e infantiles por el rabillo del ojo y sonrío, agradecido de encontrarlo de mejor humor que ayer. Luce completamente repuesto; pálido solo lo que es normal para nosotros, y sin rastro de cansancio, aunque nos dormimos bastante tarde.

—Los demás ya deben estar por levantarse —comento—. Quizá deberíamos esperar a todos.

Consulto esa posibilidad con Abel y este tuerce una mueca llena de disgusto. Ruedo los ojos; el mensaje es bastante claro.

—Está bien, supongo que no.

—Vamos a desayunar los dos juntos. Como antes —pide, y se baja del taburete para venir a mi lado—. Huevos con jamón, como solías hacer para mí antes.

Acaricio su cabeza suavemente:

—¿Seguro que no quieres esperar a los demás? Pensé que Caleb empezaba a agradarte o que querrías comer con Cassie.

—Lo hace —responde a mi primera presunción—. Y Cassie debe estar ocupada con Byron.

—¿Haciendo qué? —pregunto.

—Byron va a enseñarle a luchar.

Me detengo a medio camino de cerrar la nevera, con un cartón de huevos en las manos y lo contemplo ceñudo:

—¿De verdad? —Lo considero un momento. Aunque parece ser una excelente noticia para Cassie, Abel no se ve tan convencido—. ¿No estás feliz por ella?

Abel se encoge de hombros. Dejo los huevos sobre el mesón de la cocina y me agacho frente a él:

—¿Te gustaría que te enseñara también?

Mi hermano sacude la cabeza:

—No es eso... —Después exhala un pesado respiro—. Desayunemos. —Me quita el jamón de las manos y lo deja junto a los huevos. Después va a buscar un plato y regresa con él y con un cuchillo para cortar el jamón.

En lo que preparamos las cosas, Abel parece distraído. No le llevo la contraria ni hago más observación. No quiero arruinar su apetito luego de que pasó un día completo sin comer casi nada, pero no puedo evitar cuestionarme algunas cosas en lo que bato y condimento los huevos.

Abel nunca ha estado interesado en aprender a luchar, por lo que no imagino que su reacción se deba a nada parecido a sentirse dejado atrás ni nada por el estilo. Sospecho que su actitud se debe más al hecho de que si Cassie comienza a entrenar, cabe la posibilidad de que un día se convierta en aprendiz de cazador de Byron, como yo de Nevi. O sea que estará expuesta a los mismos peligros. Si ya era difícil para Aby aceptar que yo me pusiera en riesgo, no imagino lo que debe sentir cuando dos personas importantes para él han empezado a transitar por el mismo camino.

De pronto, la susodicha se nos une en la cocina de forma inesperada. Abel deja lo que está haciendo para observarla con los ojos grandes. Cassie echa miradas detrás de sí como si algo la viniera persiguiendo.

—Buenos días, Cassie —la saludo.

—Nevi no ha venido por aquí, ¿no?

—No... Ni siquiera sabía que estuviera en pie —le digo.

HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora