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18. Gajes del oficio I - Micah

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Micah - Philadelphia
Colegio abandonado, 22:20

Dentro de los recintos del colegio todo vuelve a estar en penumbras. Cada paso que nos adentramos en las tinieblas, donde la vista abarca cada vez menos distancia al frente y donde las siluetas en la misma se vuelven menos nítidas, siento el latido en mi pecho acelerarse un poco más, y mi respiración fluctuar rápidamente entre el ritmo calmado que intento mantener y el que mi cuerpo reclama por sí mismo, para compensar la falta de aire, producto de los nervios.

Gracias a que los pasos de Nevi son imperceptibles, por momentos sufro la horrenda sensación de encontrarme solo, y he de buscarlo a mi lado para convencerme de que sigue conmigo. Pero eso podría cambiar en cualquier instante, si acaso hace falta separarnos...

—Están cerca —masculla él, provocándome un escalofrío.

Me pregunto cómo puede saberlo y parece captar mi duda, pues se da dos toques con el dedo en la nariz y después aspira hondo.

Y al imitar su gesto, en efecto, percibo que el aire comienza a cargarse de una distintiva fetidez.

Intento conectar con mis sentidos. Aspiro el aire para oler mejor, escaneo los alrededores con atención e intento aguzar el oído. Y es solo cuando hago todo aquello concienzudamente, que empiezo a pesquisar detalles de los que antes no estaba al tanto. No solo el aire está impregnado de un humor fétido, sino que por los rincones del pasillo comienzo a divisar rastros como huellas por el piso y marcas de manos por las paredes del color marrón rojizo que suele adquirir la sangre al desecarse, acompañados del olor dulce y metálico característico de la misma.

Empiezo a oír también un extraño rumor, muy lejano y tenue, pero distintivo: el que haría la piel desnuda de manos y pies al moverse por una superficie como baldosas; las mismas por las que Nevi y yo transitamos al avanzar por el pasillo interminable y oscuro, el cual parece conducirnos, según me indican mis sentidos atentos, al nido de esas horrendas criaturas.

Nevi se detiene a mi lado y yo hago lo mismo, ipso-facto. Aguardamos.

Yo intercambio miradas nerviosas de él, atento a cada uno de sus movimientos, y a lo profundo del pasillo, intentando ver qué es lo que lo ha paralizado.

Esta vez, toca dos veces su oreja, y señala al frente. Clavo la vista allí y repito el ejercicio de antes. Y es entonces que consigo captarlo. El sonido de manos y pies contra baldosa, cada vez más perceptible... y luego, cada vez más veloces.

Un jadeo se atora en mi garganta al entender qué significa.

Todo sucede muy rápido. Un gruñido. Un galope a cuatro miembros desnudos contra loza... y una silueta emerge de entre la penumbra, directo hacia nosotros.

Mientras que el terror me toma desprevenido y me obliga a retroceder, Nevi en cambio salta al frente, e intercepta su camino. Los dos colisionan en el aire con un entrechoque sordo, caen duramente, ruedan y se pierden en la oscuridad.

Por un momento son un amasijo de miembros difusos en la penumbra que emite gruñidos humanos y animales, hasta que uno cae al suelo, y el otro aterriza encima. Oigo el sonido de algo liquido regándose por el piso y luego un haz de luz perfila brevemente los rasgos de Nevi encima del otro cuerpo, antes de que este último se prenda en llamas como una hoguera viviente, iluminando un área extensa, y empiece a retorcerse debajo del cazador, quien sale de encima con el tiempo justo para no incendiarse con él.

HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora