Nevi - Philadelphia
Colegio abandonado, 00:40am
La silueta en penumbras del colegio abandonado en medio de una noche tan oscura y helada como esta resultaría intimidante por sí sola para cualquier persona corriente.
Para mí, que se qué es lo que podría encontrar dentro, tiene, por añadidura, un matiz todavía más sombrío.
Por encima de mi hombro echo un vistazo al interior del auto estacionado, y el rostro consternado del anciano, Edgar, me contempla con aprensión desde el otro lado de la ventanilla.
La primera vez pasamos en auto con las ventanas cerradas, pero ahora que estoy de pie a pocos metros del edificio, al aire libre, no tengo que ver lo que hay al interior para saber que, o bien fue por mucho tiempo el nido de aquellas criaturas, o lo es todavía, solo por el olor que impregna el aire alrededor como un halo denso.
Una pesada peste a sangre y carne putrefacta.
Le doy un tope a la ventanilla del copiloto con el nudillo, y Eddy abre la cajuela del vehículo, en donde dejo mi chaqueta y todas mis cosas de valor para acudir al lugar lo más ligero posible.
Escucho el sonido de la ventanilla del anciano abrirse, y alcanzo a ver que este se asoma para hablarme.
—¿Estás seguro de esto, muchacho?
Doy una cabeceada, mientras me amarro el pelo a la nuca:
—Si no he regresado en una hora, tiene ahí el número de dos de mis compañeros. Llame a cualquiera de ellos, preferentemente a Byron —pido, desde ya rogando porque no vaya a ser necesario; no solo por no tener que molestar a nadie, sino porque realmente espero que las cosas no lleguen a ese extremo esta noche.
Por si acaso llevo conmigo una botella de gasolina, un mechero, y mis cuchillas.
Esa noche en el cementerio no sabía a qué me enfrentaba; me atraparon con la guardia baja. Pero ahora al menos sé qué esperar si es más de uno, y confío en que pueda encargarme si me topo con un escenario similar.
—No salga del automóvil por nada del mundo. Y no abra las ventanillas —le recomiendo al anciano antes de irme—. Si cualquiera de esas criaturas sale, conduzca lejos. No se preocupe por mí.
—Cuídate —me dice él, con un tono paternal y cariñoso.
Con una cabeceada, me alejo del vehículo, y cruzo la calle desierta y silenciosa mirando a ambos lados.
Mirar antes de cruzar se me antoja algo irónico, teniendo en cuenta que si me enfrento al peor de los casos posibles en este lugar, estaría cara a cara con una amenaza mil veces peor que un automóvil a poca velocidad que con suerte me daría una revolcada.
Los alrededores del colegio están tan en ruinas como el edificio. El concreto está desgastado, las raíces de la vegetación se han abierto paso por el mismo creando zanjas, y las partes terrosas donde ya se ha consumido por completo el suelo duro, no son sino agujeros llenos de fango y vegetación podrida por la humedad y el nulo drenaje del suelo.
Todo el perímetro rayano al edificio parece un fuerte inexpugnable, conformado por ladrillo desprendido de la misma edificación, tejas caídas del techo, y los cristales destrozados de las que alguna vez fueron las ventanas del colegio, pero de las cuales no queda más que los vestigios del piso, y por las que deben haber pasado años colándose el viento, la nieve y la lluvia.
Intento moverme de la forma más silenciosa posible, lo cual resulta complicado entre tanto escombro, ramas y cristales.
Después de un difícil camino por entre paredes derruidas, juegos infantiles abandonados, árboles caídos y vegetación crecida, consigo hallar una entrada en el lugar, por una ventana.
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
