54. Nevada IV - Abel

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Abel – Philadelphia
Fábrica, Dic 9:20am

Estoy seguro de que ya debe haber pasado una hora, y Micah no vuelve... Pero ese hombre, Nevent, está de regreso hace algunos minutos. ¿Dónde ha dejado a mi hermano?

Todos estamos afuera, excepto él y ese hombre rubio. ¿Acaso ha dejado que el hombre rubio experimente con él, igual que hace con Caleb? Sacudo la cabeza. ¿Qué podría querer él de Micah? Él no es ninguna clase de criatura; él solo es Micah.

Cassie, Caleb y yo construimos muñecos de nieve, pero a pesar de que me había emocionado la idea y de que me gusta mucho hacer muñecos, no puedo concentrarme.

—¡Jajaja! ¡Parece que tiene un chichón gigante en la cara!

La risa de Cassie me hace levantar la cabeza y veo que se está burlando de Caleb.

Señala el muñeco de nieve que Caleb acaba de terminar de montar. Se supone que tiene la forma de Nevi, pero lo único que lo demuestra es un palo que le han puesto en la boca a modo de cigarrillo. Por lo demás, no son más que tres bolas blancas de nieve. Y aquella que se supone que es su cabeza tiene un enorme bulto en medio de la cara a la altura de uno de los ojos.

—Podría ser a raíz de un puñetazo —apunta Caleb, secándose las manos en los pantalones.

Mientras que Cassie y yo llevamos abrigos, bufandas —las que Micah nos ha regalado—, gorros de lana y guantes, Caleb únicamente viste con unos vaqueros que Micah compró para él y una sudadera de algodón abierta que en algún punto de la mañana ha terminado quitándose por el sudor y dejando sobre el capó de la camioneta de Byron. Pero no parece que sienta frío, y yo ya empiezo a sentir entumecidos los dedos y congelada la nariz.

—¡Sí! —Cassie apoya su idea—. De un puñetazo que le ha dado Micah entrenando, ¿te imaginas Aby?

No respondo a su pregunta, pero cuando me recuerda a mi hermano, mis ojos vuelan hacia el interior de la fábrica, tras lo cual suspiro. Poco después noto que Cassie se ha quedado en silencio.

Cassie se acerca y me pone una mano sobre el hombro.

—¿Quieres que lo tiremos a golpes?

Levanto la cabeza con los ojos muy abiertos. ¿A quién quiere que tiremos a golpes?

Ella se ríe con mi expresión:

—Al "Nevi" de nieve.

Considero su propuesta y miro con tristeza al muñeco. Aunque el hombre llamado Nevent no me agrada, no quiero tirar el muñeco que hicimos juntos los tres. Es el primero que hemos hecho...

—No quiero —murmuro.

—¿Por qué no? —Cassie parece extrañada. Yo le arrojo una mirada igual de extrañado. ¿Por qué quiere destruirlo? Pensaba que a ella sí le agradaba ese hombre. Me guardo mis preguntas.

—Lo hicimos juntos. No quiero —repito.

Cassie se muerde los labios un momento.

—El calor lo derretirá de todos modos, y solo será un charco de agua que también se secará con el tiempo. Pero... los recuerdos divertidos duran para siempre —agrega con una sonrisa y las cejas en alto.

De pronto ya no parece mala idea. Cassie tiene razón.

—Así, mira —me muestra, y le da el primer golpe, por un costado, que le desmorona una parte—. ¡Bam! ¡Tu turno!

HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora