Byron - Philadelphia
Fábrica, 10:00am
Ya con solo ver el Maserati plateado aparcado en la puerta de la fábrica al regresar, las risas y la sonrisa de Cassie se apagan a la misma velocidad con la que probablemente haya entrado por el sendero el deportivo, pero cuando entramos en la fábrica y la pelirroja nos recibe con su acostumbrada sonrisa y dos vasos de cartón humeantes en la mano, la mirada de odio en la cara de Cassie no se hace esperar, igual que una mueca de cara de perro que le asoma sin que ella haga ningún esfuerzo por ocultarla.
—¡Bonjour! —saluda ella, acercándose a nosotros en un grácil trote.
Por mi parte, en el breve instante que dura un parpadeo, cuando cruzo mi mirada con la suya, me viene a la mente un déjà vu; y cuando la francesa llega frente a nosotros y comienza a alzarse en la punta de sus botas ya altas de por sí para acercar sus labios a los míos, retrocedo un paso para alejarme de ella, lanzando una rápida mirada a Cassie.
—Aw, t'est embarrassé, toi!—comenta en francés. No tengo ni idea de lo que ha dicho, pero agradezco que lo diga en un idioma que Cassie tampoco pueda entender.
Sin embargo, la muchacha no insiste en su intención de besarme, cosa que agradezco. No me gustaría que Cassie utilizara sus nuevos conocimientos contra Sophie. La francesa levanta entonces uno de sus vasos hacia mí con una sonrisa.
—Deuxième chance —me dice, a lo que levanto una ceja. —La primera vez puede resultar muy dulce, pero seguro que ahora te gusta.
Sí, tal y como me imaginaba es ese café con leche super dulce que bebe ella. No digo nada y tomo el vaso, tan solo por educación. Y, entonces, Sophie extiende el segundo vaso hacia Cassie.
—Du chocolat pour la petite Cassie — sonríe.
Cassie ni se mueve. Todavía resta en su rostro una mueca de odio ante el intento de la francesa por besarme, y únicamente contempla el vaso y luego la mira a ella. Y aunque la pelirroja ha hablado en francés, sé que la niña ha entendido lo que ha dicho, pues no se diferencia tanto de nuestro idioma. Espero impaciente a que tome el vaso de Sophie, pero no lo hace.
—No me gusta el chocolate — replica Cassie, a lo que yo levanto una ceja, incrédulo. — Prefiero el café. ¿Por qué no me has traído café a mí también?
Sophie parpadea, sorprendida, y yo contemplo a la niña con un gesto de reproche y las cejas levantadas. ¿A qué viene esa mentira tan descarada?
—Pensaba que...
—¿Que como soy pequeña no me gustaba el café? — replica Cassie, insolente. — Pues te equivocas, como siempre. Sí que me gusta.
—Cassie... — le advierto.
La niña alza la cabeza con orgullo y se aleja de nosotros sin decir nada, pasando por delante de Sophie sin siquiera tomar el vaso de su mano, dejándola con la palabra en la boca y la confusión en el rostro. La francesa se gira de nuevo hacia mí, sin entender nada, y yo me encojo de hombros. ¿Sería sensato decirle que a Cassie no le cae bien y que mejor dejara de intentar ser su amiga? Tal vez así se evitarían muchos momentos incómodos...
Abro la boca para empezar a hablar, pero Nevi nos llama desde el otro lado de la estancia.
—¡Eh! ¡Tortolitos!
Su apelativo hace que Cassie vuelva a girarse en nuestra dirección con una mirada envenenada, la cual esta vez también va dirigida a él... y a mí. Suspiro resignado en lo que me encamino hacia el grupo, precedido por Sophie.
Al avanzar más en la estancia, me fijo en que Micah está levantado y aparentemente bien, sentado en el sofá con su hermano, bebiendo lo que imagino que es el café o chocolate que Sophie ha traído para él también. Le saludo con la mano y él me responde igual antes de apartar la vista hacia Cassie, que se acerca a ellos castigando el suelo con cada paso.
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
