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32. Nana para un condenado - Chris

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Chris- Philadelphia
Mansión, Dic 00:01am

"Ssh ssh, no llores más,

duérmete ya mi pequeño bebé.

Cuando despiertes tendrás

todos tus lindos caballitos".

Su voz resuena en mi cabeza como un coro de iglesia. Suena tranquilo y sereno, incluso maternal, pero nada más lejos de la realidad. La sensación de cercanía y de seguridad de una madre es siempre engullida por los escalofríos, el miedo y la agonía.

"Más allá, en el prado,

verás un corderito;

las abejas y las mariposas

le pican los ojitos,

y llora llamando a su mamá".

Le doy una patada a la bandeja de latón con los restos de mi última comida y esta se estrella contra la pared al otro lado de la habitación con un ruido seco que ahoga las últimas notas de su canción.

Hace días que lo único que hace es cantar esa nana, no sé exactamente con qué intención: no sé si pretende sacarme de quicio o hacer que me relaje y así poder tomar control de mi cuerpo antes. Aprieto los dientes y trato de hacer oídos sordos, pero es imposible, porque no la escucho con los oídos, sino con la mente. Porque está dentro de mí, porque es parte de mí y porque cada vez es más fuerte. Cada día que pasa va ganando poder conforme yo lo pierdo. Estoy condenado. Poco van importando ya las paredes de piedra, las barreras de sal, los símbolos tallados en la roca y aquellos dibujados con mi propia sangre, los tatuajes, las plegarias, los exorcismos y la prisión de Angélica. Poco más podrán hacer si Lylith consigue hacerme perder el control.

Ahora, es solo una pelea entre ella y yo. Y solo puede quedar uno.

"Ssh ssh, no llores más,

duérmete ya mi pequeño bebé.

Cuando despiertes tendrás

todos tus lindos caballitos..."

HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora