Nevi - Philadelphia
Fabrica abandonada, Nov. 06:00am
Después de unas cuatro horas de sueño interrumpido y ligero, siento que no he descansado casi nada. Me despierta la luz tenue del exterior pegándome contra los párpados; la cual adivino desde ya que no me dejará dormir más tiempo.
Me bajo de un salto de la viga del techo, descolgándome con los brazos y luego aterrizando de pie. Todo está tan quieto por los alrededores que sospecho que todos continúan durmiendo. No veo a Caleb por ninguna parte, pero desisto de ir a buscarlo. Necesita tiempo a solas y, a estas alturas, imagino que mi rostro le trae más ansiedad que calma después de que haya sido yo el encargado de ir a buscarle antes de cada prueba. El sonido de algo cayéndose en el laboratorio al fondo de la fábrica me hace tener una ligera sospecha, y cuando paso junto a la habitación de Nikolas, tal y como pensaba, no le encuentro allí.
Paso de largo hasta la habitación del fondo y la puerta está cerrada, pero sin seguro.
Cuando entro, le encuentro allí. Nee está anotando cosas con tiza en el muro de piedra del fondo del laboratorio. Una secuencia de números y ecuaciones complicadas que por más que mire, no logro entender. Ha abarcado la pared completa. Las primeras están tachadas con la misma tiza con violentos rayones, las últimas ya están más claras, pero dan muestras de un pulso muy tembloroso.
—Uh... ¿Nee? ¿Qué estás...?
—Todo es muy claro ahora. Es tan obvio que no sé como no lo vi antes. Todo es... ¡Maldición! —gruñe entre dientes, en un murmullo áspero. Viene junto a mí en un trote nervioso, y rodeándome los hombros con un brazo me conduce casi a la carrera frente al muro donde hasta hace poco hacía anotaciones— Ven. Mira esto, te lo dije ¿no? Que llegaría al fondo. ¡Y lo hice!
—¿"Al fondo"? ¿De qué hablas?
—Shhh. Presta atención. Es muy simple, en realidad —me indica. Cuando busca mi rostro, puedo notar que algo no anda bien con el suyo. Sus ojeras están tan marcadas que le dan un aspecto mortalmente demacrado, pero no me da tiempo a preguntar, pues comienza a hablar, con ademanes nerviosos y articulando las palabras tan rápidamente que me es difícil procesarlas al ritmo que las pronuncia—. En condiciones normales, tres mil centímetros cúbicos en volumen de reserva inspiratoria es lo que una persona necesita para sobrevivir cinco minutos sin aire antes de caer en estado de coma. Esto calculado en base a una frecuencia respiratoria de un promedio de quince a dieciséis respiraciones por minuto y una capacidad, calculada con la estatura y peso aproximados de Caleb, de cuatrocientos centímetros cúbicos de aire como volumen corriente. Pero Caleb no está bajo condiciones normales, ¿verdad?
Me siento como la primera vez que oí a Nikolas hablar alemán. No entiendo absolutamente nada de lo que está diciendo, pero doy un asentimiento con la cabeza pretendiendo que sí para que vaya directo al punto.
—Fui un gran, gran idiota —se ríe de forma inquietante. Si él es un idiota, no entiendo en qué posición queda alguien corriente como yo...— El chico está siendo sometido a una presión enorme, lo que ha suscitado en él un fuerte estado de ansiedad que ha desencadenado lapsos de taquipnea cada vez que se acercan las pruebas; llegué a esa deducción después de medir su frecuencia respiratoria sin que se diera cuenta la última vez. Si volvemos a hacer todo el cálculo desde cero —dice, señalando algo en su improvisada pizarra que todavía no logro entender— llegamos a este resultado de aquí, ¿lo ves? Subrayado. Lo he calculado en base a sus actuales veinticinco respiraciones por minuto, lo que nos lleva a la conclusión de que Caleb no cuenta con tres mil centímetros cúbicos de reserva inspiratoria al momento de hacer cada prueba, sino con apenas dos mil novecientos; lo cual es una diferencia considerable en este aspecto. Es decir, dos punto nueve litros, los cuales, al hacer la conversión al volumen consumido por su organismo en segundos, nos da como resultado... Esto. —vuelve a reírse, señalando otro punto en su pizarra, como si fuera la cosa más evidente del mundo— ¡Voilà! ¿Lo puedes ver? Justo aquí. ¿Te suena familiar? Son cuatro minutos —concluye, con una risa nerviosa y con cuatro dedos de su temblorosa mano en alto—. Con variables, claro, pero en un rango muy breve. Cuatro minutos; el tiempo que ha estado tardando en quedar inconsciente desde un comienzo. ¡Lo he resuelto, Nevi! Tenemos nuestra cifra.
ESTÁS LEYENDO
HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
