Cassie - Philadelphia
Fábrica, Dic 12:40pm
Noto que las piernas me siguen temblando como flanes y el corazón me late deprisa. Me muevo en todas direcciones y sacudo los brazos y las piernas involuntariamente, como si tuviera la sensación de que el bicho todavía sigue por mi piel. Unas manos grandes me toman entonces por los antebrazos y me obligan a detenerme.
— Cálmate – me dice Byron, con voz alta pero sin gritar. — No la tienes encima, deja de convulsionar.
Ceso de sacudirme, pero mi respiración todavía es irregular producto del susto.
— ¿Por qué ha hecho eso, Byron? ¿Por qué ha hecho eso? — exijo saber, llorosa.
Byron va a responder, pero apenas abre la boca cuando Caleb entra a todo correr en la estancia. Se detiene a apenas un metro de nosotros y nos mira con cara de preocupación.
— ¿Qué ha pasado? He oído un grito.
Le miro, y aunque en cualquier otra situación me hubiera impactado que hubiera escuchado el grito desde la chatarrería y hubiera tardado apenas medio minuto en llegar hasta aquí, todavía sigo recuperándome, por lo que soy incapaz de responder.
Byron lo hace por mí.
— Una araña.
Caleb arruga la frente, sin entender.
— ¿Cómo que una araña?
Byron alza ambos brazos a sus lados, negando con la cabeza y con una expresión que reconozco enseguida: se está conteniendo la risa. Caleb le contempla confundido y después a mí. La arruga de su frente se intensifica y luego vuelve a mirar a Byron.
— Tiene el pulso a mil – le informa, siendo capaz de escuchar los latidos que golpean mi pecho como una batería.
Byron contiene una carcajada, pero no le sale demasiado bien.
— ¡No es gracioso! — me defiendo.
Aunque el susto todavía está latente, pronto empieza a quedar ahogado bajo la molestia de que Byron se esté riendo de mí, sobre todo cuando ya estaba enfadada con él desde antes. Caleb sacude la cabeza.
— ¿Me lo podéis explicar? — pide.
Byron toma aire por la boca para hacer desaparecer la risa. Las piernas me han dejado de temblar, pero mis manos aún no se han calmado, ni mi respiración y, por lo que parece, tampoco mi pulso
— Al parecer, Abel le ha regalado una araña – explica Byron. — Creo que te imaginas el resto.
Caleb abre la boca, pero no dice nada, cerrándola casi al instante, comprendiendo, y únicamente asiente despacio con un suave "oh". Luego, me mira. Y, para mi desgracia, él también contiene una risotada.
— ¡Caleb! — me quejo.
— Perdón, perdón – se apresura a disculparse, aunque algo me dice que no lo siente en absoluto porque aprieta la boca de la que pugna por salir otra carcajada.
Le observo incrédula. ¿Acaso han decidido aliarse todos contra mí? Ya solo falta que aparezca Nee. Menos mal que no está Nevi, porque en una situación así no podría soportar sus comentarios estúpidos.
— ¿Por qué lo ha hecho? — vuelvo a preguntar.
— Probablemente para animarte y quitarte esa cara de oveja estreñida que tienes desde anoche – responde Byron.
Le escruto con los ojos entrecerrados. Pasando por alto la comparación que ha hecho –con el consiguiente aumento de mi enfado hacia él–, sopeso sus palabras. Es cierto que desde que Byron y yo discutimos, no he estado tan alegre como de costumbre, y es posible que Abel se haya dado cuenta. Es un buen niño, tiene sentido que quisiera animarme pero...
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
