41. Buenas intenciones I - Micah

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Micah, Philadelphia
Aquelarre de las brujas, Ene. 12:50pm

Los ojos se me abren al límite, al punto en que me duelen los vasos sanguíneos alrededor de los globos oculares y las zonas aledañas de la cabeza. Al pestañear siento que mis párpados estuviesen hechos de cartón.

¿Abel? ¿Qué tiene que ver Abel con ellas?

Antes de que pueda vocalizar cualquiera de mis dudas, Nevi se adelanta y me dirige nuevamente la mirada mientras habla:

—Esperaba que pudieras darnos tu punto de vista y... posiblemente una mano con respecto a qué hacer con él.

Le dirijo a Nevi una mirada virulenta. ¿Por qué no me dijo nada hasta ahora? ¿Qué ocurre con mi hermano, que me lo haya tenido que ocultar hasta ahora? Este me ignora olímpicamente; no obstante la insistencia de mis ojos consigue captar la atención de los suyos por un instante corto, y su gesto se frunce profundamente culpable, aún sin poder sostenerme la vista.

Morgan lo considera un momento. Después nos invita a una especie de zona de descanso en su despacho dotada de un sofá y un sillón alto alrededor de una mesa baja. Morgan ocupa el sillón; Fae se sienta junto a ella, en el brazo del cual, y nosotros al frente, cada uno en un extremo del sillón de tres cuerpos.

Una vez instalados allí, Nevi elabora la situación:

—Mientras que Micah parece albergar una cantidad extraordinaria de energía, su hermano pequeño... es todo lo contrario. A un punto en que empieza a resultar preocupante —revela.

Morgan da cabeceadas pacientemente y Fae observa atenta.  Pero yo no puedo siquiera empezar a sentirme cómodo con la información que está compartiendo sobre mi hermano, ni termino de entender por qué estamos allí.

Nevi me arroja un vistazo cauteloso y luego vuelve a Morgan.

—Al principio sospechábamos que se tratase de anemia o algo parecido; pero ha estado tomando vitaminas de manera regular por meses y nada parece cambiar en él. Por otro lado, sus niveles de energía son inestables; parece lleno de vitalidad un día y al siguiente apenas puede mantenerse en pie. Hay días en que no está despierto más que unas horas y otros donde no parece que necesite dormir, o incluso comer.

Su relato provoca que me encoja tenso en mi lugar. No tenía idea de que Nevi también lo hubiera notado. Pero lo que me resulta más penoso y terrible es que parezca comprenderlo a una extensión mucho mayor a la mía, que soy su hermano y quien pasa la mayor parte del día con él...

Morgan da suaves cabeceadas conforme lo oye. Después se dirige a mí:

—¿Es esto cierto?

Atrapado, no tengo opción más que la de corroborarlo con una cabeceada. Pero ella guarda silencio y con ello me insta a explicarme:

—Sí... Sus niveles de energía varían incluso en el transcurso de horas.

—¿Cómo así? —la mujer cruza una pierna sobre la otra y se tiende en su sofá con un brazo acodado en el brazal contrario a Fae y los dedos de uñas largas junto a sus labios.

Miro a Nevi y este me indica proseguir con una cabeceada. Todavía estoy enfadado porque me haya traído aquí sin decirme la razón y en especial por algo en relación a Abel, sin consultarme, pero ya estamos aquí y teniendo esta conversación... así que al final resuelvo intentar confiar en él y llevar las cosas en calma. No hace ningún daño hablar, después de todo. Quizá un punto de vista externo ayude.

HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora