Nikolas - Philadelphia
Fábrica abandonada, 23:00
Lejos del salón principal, confinado a cuatro paredes frías, grises, descascaradas; cada vez más estrechas... Todavía puedo oír la música.
Lenta; inusual; saturada de reverberaciones extrañas...
No viene del salón; no... Viene desde dentro. Desde el interior... Desde mi interior. Ahoga las voces; no sé qué es peor...
—Este no soy yo. No soy yo. Este no soy yo...
No; no soy yo. No soy yo cuando esto sucede. Soy otra persona; débil, atemorizada... La persona que corría desorientada entre pasillos inundados en llamas, sin lugar a dónde ir.
Me llevo por reflejo una mano al rostro y empiezo a rascar sobre la piel rugosa de mi cicatriz. Se siente tierna bajo mis uñas. Encarnada al rojo, tal y como lo estaba esa noche, cuando sostenía mi palma contra ella, intentando sin frutos devolver la piel desprendida a su sitio correcto en mi rostro y corría. Corría despavorido... El ácido de la herida me quemaba en los dedos.
Ardió por mucho tiempo. Todavía lo hace, a veces... O quizá sea solo el recuerdo; hincado demasiado hondo en los surcos de mi cicatriz como para arrancarlos por mucho y por más profundo que rasque, intentando remplazar las sensaciones.
Intentando olvidar cómo se sentía...
Las voces, sin embargo —el ruido, la música, los murmullos, los susurros—, son más antiguos... Han acompañado por tanto tiempo a mis pensamientos, que por años no he sabido lo que es estar solo y en silencio con mi propia cabeza; aún durante aquellos largos e insufribles periodos de tiempo en que he experimentado la más absoluta soledad.
Como ahora...
Me llevo las manos a los oídos, a sabiendas de que no tiene caso. Continúan allí, gritando más alto que nunca conforme más intento sofocarlas.
«Inútil». «Inútil». «Inútil».
Suenan como la voz de mi padre; o a veces como las de mi madre. A veces como la propia, o a veces como nunca las he escuchado antes. Pocas veces fallan en sorprenderme.
Algunas veces se callan. A veces solo susurran... Hoy dan alaridos.
Me hielan la espalda como si fueran corrientes de agua gélida.
«Inútil». «Olvida nuestras caras». «Ya no eres nuestro hijo».
Apoyo la espalda contra la pared y me deslizo hasta el suelo, hasta sentarme.
Rasco con más fuerza mi cicatriz. Siento un aroma acerado.
—¿Decepcionado, papá? ¿Puedes verme, papi? ¿Puedes verme ahora? —Niego, abatiendo el rostro contra mis palmas. Están heladas y sudorosas—. Yo sí puedo verte... A veces, ¿sabes? Tu asquerosa cara... Pero sobre todo, puedo escucharte. Cada palabra...
«Ya no eres mi hijo».
—Lo fui, ¿lo recuerdas? —Sacudo la cabeza—. Lo fui, por un tiempo corto. No; no cuando nací; después... Sí, cuando te era útil... —Me río—. Cuando te fui útil, papá... Maldito bastardo egoísta...
«Inútil...»
—Cállate...
«Inútil».
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
