Caleb - Pennsylvania
Pennsburg, Ene 9:00am
No sé muy bien cómo sentirme. No es que considerara la fábrica como mi hogar, pero al fin y al cabo era un hogar. Feo, sucio, oscuro... pero es el hogar que me acogió cuando perdí el mío. No es que le tuviera cariño al sitio, sino más bien a la gente, y es por ello que tampoco me siento triste del todo al dejarlo atrás... pero tampoco feliz, sobre todo teniendo en cuenta que ahora voy a vivir al lado del búnker donde me ahogaron tres veces.
Lentamente nos alejamos de la fábrica, que se va convirtiendo en un punto oscuro cada vez más pequeño en el espejo retrovisor hasta que finalmente incluso yo la pierdo de vista en la lejanía. Byron se incorpora a la autopista al poco rato, para después tomar la salida en dirección a Allentown. Ya me conozco el camino de memoria.
Cassie y Abel, por el contrario, es la primera vez que viajan tan lejos de la fábrica, por lo que contemplan todo el paisaje sobrecogidos, cosa que se agradece, ya que sus comentarios son lo único que rompe el incómodo silencio del interior de la cabina. La niña no para de señalar cosas con el dedo a través de la ventanilla, captando la atención del más pequeño de los albinos. Nikolas sigue sin decir palabra y viaja absorto en sus propios pensamientos, sin dejar de mirar a través del cristal, pero sin ver nada concretamente. Nevi parece tan abstraído como él, y tanto él como Byron no paran de lanzarse fugaces miradas por el retrovisor central que no consigo descifrar.
Lo que nos dijeron fue resumido, pero quedó claro: Chris, el amigo de Byron, el hombre de los tatuajes con quien apenas crucé palabras, ha sido poseído, y es muy probable que venga a la fábrica con no muy buenas intenciones. Si ya de por sí Byron estaba preocupado por la vampira que decía que venía a por Cassie, el hecho de que su mejor amigo también venga a su caza no tiene que ser nada fácil. Incluso a pesar de su usual semblante templado, podía escuchar los latidos de su corazón acelerándose por momentos. ¿Tan peligroso es ese tipo? ¿Tanto, que ni siquiera Byron y Nevi con su experiencia, Nikolas con sus cachivaches, Micah con su nuevo entrenamiento, Cassie con su don para notarlo llegar; aún contando con la ayuda de la pelirroja, e incluso yo, podríamos con él?
Poco a poco vamos dejando atrás la ciudad, con sus edificios de varios pisos, sus tiendas y sus polígonos industriales para adentrarnos en el campo, y los carteles publicitarios y los negocios se sustituyen por casas grandes, graneros y vastas extensiones de hierba y cultivos. Pasamos de largo un par de gasolineras, una hípica, un campo de golf y un merendero antes de que Byron marque con el intermitente y tome una salida a la derecha para tomar la carretera regional en dirección a Pennsburg. Ahora solo quedan apenas diez minutos antes de enfilar a la izquierda por Wasser Road hacia la casa de Bob.
Cuando llegamos frente a la verja que delimita la propiedad, Byron pone punto muerto y se apea del vehículo con el motor en marcha para introducir la llave en el candado de la puerta y abrirla para permitir el acceso. Junto a la puerta, marcada con un nueve, se alza un pequeño buzón con la palabra "Lauper" escrita en una bonita caligrafía que intuyo que no es de Bob. Está lleno de cartas, lo que deja en claro que hace mucho tiempo que el dueño no vive aquí. Byron las toma todas y las deja caer sobre el salpicadero cuando regresa al coche tras abrir la verja. Avanzamos unos pocos metros, tras lo cual repite el mismo proceso, esta vez para cerrarla. Nikolas suelta un pesado suspiro y la camioneta enfila por un sendero de tierra ascendente, desde el cual podemos ver la granja al final de este.
Me resulta curiosamente tranquilizador el hecho de que Byron frene la pick up y aparque delante de la puerta de la casa, cuando siempre que hemos venido aquí la ha pasado de largo para ir junto al búnker, situado al final del inmenso jardín.
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
