Abel - Philadelphia
Fábrica, Dic 19:00pm
Conforme Micah repite una y otra vez el mismo ejercicio, que consiste recostarse y empinarse hacia sus rodillas con las manos entrelazadas detrás de su cuello, mientras yo le sujeto los pies firmes al suelo, empiezo a pensar en qué haré para no extrañarlo durante los día que vendrán; cuando le toque trabajar. Antes ya había trabajado en un par de cosas. Reponiendo productos en tiendas, ayudando a cargar camiones y barcos en el muelle, limpiando y lavando platos... Pero yo siempre le acompañaba.
Y aunque ahora no estaré del todo solo, aún así, sólo de pensar que no lo veré durante tantas horas al día hace que quiera rodear sus piernas con los brazos y no soltarlo nunca; que quizás aún estoy a tiempo de rogarle que no lo haga.
Micah se detiene, recostándose sobre el suelo, jadeando exhausto.
De sujetar sus pies, gateo a su lado hasta quedar a la altura de su rostro y le acaricio la mejilla. Tiene el rostro sonrojado por el esfuerzo y algunos mechones de cabello pegados a las sienes y la frente. Mientras descansa, me ocupo de quitárselos de la cara y separar las hebras entre mis dedos.
Micah levanta uno de los brazos y lo flexiona, mirando la zona en donde se le hincha el músculo, tocándolo con la palma de su otra mano. No dice nada; solo lo contempla por algunos segundos.
Sin saber por qué lo hace, dejo en paz su cabello y toco también, dando apretones a su brazo. El músculo bajo la piel se siente duro. A decir verdad... todo su brazo se siente un poco diferente que antes. Por un momento, recuerdo como se sentían los brazos de papá:
—¿Notas alguna diferencia?
Doy una cabeceada. Micah se sienta sobre el suelo, se levanta parte de la camiseta y toca su propio abdomen.
—¿Te duele la barriga? —le pregunto, poniendo una mano sobre la suya, preocupado de que tanto ejercicio le haya sentado mal. Mi hermano niega con la cabeza, pero tiene en los ojos una mirada reflexiva.
Sin decir nada, se pone de pie y me ayuda a incorporarme después de él, ofreciéndome su mano para invitarme a caminar:
—Tomaré una ducha. Tú puedes quedarte dentro con...
—No. Te acompaño —pido. Ahora que sé que en adelante no podré pasar tanto tiempo con mi hermano, quiero aprovechar cada momento.
Mientras caminamos rodeando la fábrica para llegar a la entrada, noto que Micah se gira para verme y abre la boca como si quisiera decir algo. Así lo hace un par de veces más, pero sin decir nunca nada. Hasta luego de un largo rato:
—Necesito que te portes bien cuando no esté. ¿Puedes hacer eso por mí?
—Sí.
—Y no vayas solo a ninguna parte. Tampoco salgas a la calle, ni hagas cosas peligrosas. Quiero que te alimentes bien y... por favor, no juegues con arañas, ¿vale? Puedes jugar con otros insectos.
—No hace falta. Puedo jugar con Cassie —le digo para tranquilizarlo.
Micah se queda en silencio, pero no es su silencio de siempre. Basta con mirarlo por la esquina de los ojos para empezar a sospechar que hay algo que le inquieta y que no me quiere decir. Me abstengo de preguntar. Sé que si ha decidido que no quiere que lo sepa... al final no lo sabré.
Cuando llegamos a las duchas, el suelo está completamente empapado:
—Si entras te mojarás los zapatos. Espérame con los demás.
Mis esperanzas de pasar todo el tiempo posible con Micah antes de que se vaya se esfuman. Suelto un suspiro y le digo que sí con la cabeza. Después de ello me voy a la estancia principal, en donde encuentro a Cassie sentada en un rincón alejado. Me aproximo y me siento junto a ella. Parece triste todavía; lo estamos ambos, pero ya sé sus razones así que no le hago ninguna pregunta. Sin embargo, es ella quien comienza a hacerlas:
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ÜbernatürlichesHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
