Byron - Philadelphia
Refugio - Nov, 10:00am
Cuando Bob me ve acercarme a él, apura el cigarrillo en un par de largas caladas, tras lo cual lo tira al suelo y lo pisa para evitar que la hierba seca prenda.
— Bob – lo saludo al llegar frente a él. Nevi se detiene a mi lado.
— Estás loco – me espeta él. — Demente. Como una puta cabra.
Estiro las comisuras de los labios y asiento con un suspiro. Es exactamente la reacción que esperaba. Anoche, cuando le llamé y le dije lo que necesitaba, sabía que iba a hacer preguntas: una furgoneta lo suficientemente grande para meter dentro medio laboratorio profesional puede llegar a ser algo más normal de conseguir. Pero un refugio contra tornados no es algo que se pida todos los días, por lo que es comprensible que se extrañara y quisiera saber más. Y aunque traté de mantenerlo al margen, no me quedó más remedio que contarle la verdad. O parte de ella.
— De todas las ideas estúpidas que has tenido en tu vida, que no han sido pocas, esta se lleva el premio – termina Bob, haciendo acalorados aspavientos con los brazos.
— Entonces estoy de suerte – interviene Nevi, dando un paso para salir de detrás mío a la vista de Bob, y le ofrece la mano. — Nevent Denizer. La idea de adoptar a Spike fue mía.
Bob le contempla un instante, pasa la mirada a su mano y luego le vuelve a contemplar. Nevi espera pacientemente a que Bob le estreche la mano, y finalmente lo hace, aunque más por educación que por simpatizar con él.
— Bob Lauper – se presenta.
Ambos intercambian un cordial apretón, pero en cuanto sus manos se separan, la hostilidad de Bob vuelve a hacer acto de presencia.
— ¿En qué jodido momento se te pasó por la cabeza la idea de que un licántropo podía ser una mascota, chaval?
Nevi se encoge de hombros.
— Siempre quise un cachorro.
La cara de Bob es todo un poema, y no puedo evitar contener una risa. Creo que, con Nevi, Bob ha encontrado la horma de su zapato. Pero prefiero que no reine la discordia entre ellos así que intervengo antes de que Nevi sea testigo de una larga lista de improperios y maldiciones.
— Como sea Bob, creemos que existe una manera de controlar su condición – le explico.
Bob bufa.
— La misma manera de que a mí me crezcan tetas: ninguna.
Abro la boca para responder, pero no digo nada, y agradezco que Nikolas se haya quedado dentro del coche. Nevi interviene y, por un momento, temo que vaya a decir algo inapropiado, pero, gracias a Dios, se centra en lo importante de la conversación.
— Contamos con alguien con conocimientos científicos que está trabajando en ello. No es una cura definitiva, pero al menos logrará paliar su instinto asesino y volverlo menos letal.
Bob bufa de nuevo.
— ¿Te das cuenta de las palabras que acabas de usar? "Instinto asesino", "letal"... Todo suena muy convincente – ironiza, tras lo cual se gira hacia mí. — ¿Dónde has conocido a este pagafantas idealista?
Aunque no lo veo, noto a Nevi torcer el gesto, molesto.
— Me ayudó a cazar al vampiro neófito que asesinó al gerente del Vivicus la semana pasada. Él y su amigo nos acogieron después de eso.
Bob parpadea.
— "¿Nos?" — repite.
Desvío la mirada, pero Bob lo entiende al instante.
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HUNTERS ~ vol.2 | COMPLETA
ParanormalHabiéndose revelado sus respectivos pasados, Byron y Nevi consolidan su alianza. Sin embargo, el plenilunio se acerca, y la situación de Caleb no augura nada bueno. Por otro lado, ambos cazadores saben que no podrán quedarse en Philadelphia para sie...
