- Capítulo 14 -

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Cuando llegué a casa, no había nadie. Supuse que mamá había ido a buscar a Hannah y se habrían ido a pasear, y papá, obviamente, estaba trabajando. Decidí que no le diría a mi mamá que estuve en detención porque implicaría contarle el por qué, y no quería preocuparla. Así que cuando llegó, le dije que me había quedado en la biblioteca haciendo tarea. Me creyó.

Subí a mi cuarto y me acosté en la cama, me puse los auriculares y dejé el reproductor en aleatorio. Mientras Right Here de Ashes Remain sonaba en mis oídos sin dejarme escuchar nada más, pensé en el pequeño viaje que acababa de tener con Lex, y sentí una presión en el estómago que me hizo sonreír. Me di cuenta de que esa presión no era cualquier cosa, sino que me dejaba en claro que tal vez sentía cosas por Lex. 

Aunque no podía. Simplemente, no.

No porque fuera indecisa o caprichosa y no quisiera admitir mis sentimientos, sino porque había muchas razones por las cuales debía construir paredes alrededor mío. Primero, no lo conocía mucho. Esto siempre había sido un problema para mí, el conocer o no a alguien influía en los sentimientos que pudiera llegar a tener hacia esa persona, y como a Lex no lo conocía del todo, podía decirse que sentía cierta atracción hacia él. Algo que podía determinar fácilmente, y también podía ser justificado: era guapo. Realmente lo era. Era la clase de chico por la que cualquier chica caería enamorada. Tenía unos ojos redondos marrones donde podías perderte sin darte cuenta, lunares esparcidos en su rostro que no te molestarías en contarlos y labios que no sería un inconveniente besar.

Sacudí mi cabeza. ¿Dónde quedó la parte donde construía paredes alrededor de mis sentimientos?

Pero no era tan fácil. Mi relación con él había empezado con el pie izquierdo, y a pesar de que vivía repitiendo que no quería verlo, sabía que una parte de mí disfrutaba que él me desafiara o contestara. Me agradaba.

Sabía que cualquier chica, si tuviera la oportunidad de ser el centro de su atención, lo haría. Pero yo no podía.

¿Qué pasaría cuando me invitara a salir de noche y fuera luna llena? ¿Qué le diría? «Lex, lo lamento, pero hoy me convierto en una especie de lobo y debo estar encadenada por precaución. No quiero matar a nadie, ¿sabes?». No sonaba bien.

Además, me estaban sucediendo cosas extrañas por las que no encontraba explicación, y si todo iba peor, no quería que él estuviera involucrado. Primero debía solucionar mis cosas antes de estar con alguien como Lex.

Porque no quería que sufriera, ni él ni nadie más. Por eso no era sociable, porque sabía que tarde o temprano, algo pasaría.

Y debía hacer algo, que fuera bueno para mí, para él y para los demás, y ese algo era alejarme.

El resto de la semana decidí poner en acción mi especie de plan, había sido difícil, en cada ocasión que había, Lex se acercaba, ya sea para hablarme o solamente para estar a mi alrededor. Igual que Alison y Sam. Había dicho que no quería hacerle daño a nadie, y eso era lo que trataba de evitar, por eso comencé alejarme de los tres. Pero eran tan insistentes que casi no podía estar sola. 

Lo más urgente y a lo que más le temía era alejarme de Sam, no había preguntado nada desde aquel día en mi casa, pero sabía que estaba esperando el momento justo para decirme algo, y no quería darle el gusto. 

Todo se me hizo más difícil cuando Jensen no apareció en ningún momento. No fue a la escuela ni a mi casa. Desde el altercado del baño no lo había visto y estaba preocupada pero no tenía ninguna forma para contactarme con él, siempre nos veíamos en la escuela y sino Jensen pasaba por mi casa. Algo extraño sucedía y no tenía recursos para averiguarlo.

MoonlightDonde viven las historias. Descúbrelo ahora