Luego de haber dicho aquello, di por terminada mi visita y caminé hacia la puerta para dirigirme a mi casa. Había sido inútil ir hasta allá, no habían encontrado nada y lo único que generé fue una pelea con Declan. Una parte de mí se sentía culpable pero otra algo aliviada. Al parecer Emily tenía razón y necesitaba descargarme. El estómago me dolía a causa del golpe de Declan, pero no le di importancia.
Cuando llegué a casa, subí las escaleras rápidamente y entré a mi habitación, Lex estaba sentado en mi cama. Me sorprendió, creí que se había ido luego de que yo lo dejara solo.
Ninguno de los dos habló, él se me quedó mirando y yo me quité la campera y la dejé sobre la cama.
—¿Qué sucedió? —preguntó, mirando al suelo. Seguía jugando con sus manos.
—Nada —susurré, me di la vuelta y me puse frente al espejo, me levanté la remera para encontrarme con un gran moretón violeta en el estómago a causa del golpe.
—¿Qué te pasó? —volvió a cuestionar Lex, me bajé la remera rápidamente. Creí que no me había visto, me di la vuelta y él se había puesto de pie. Tenía el ceño fruncido.
—Nada. —Quise pasar por su lado pero me tomó del brazo deteniéndome.
—Gabby, ¿qué sucedió? —Quité mi brazo bruscamente de su agarre.
—Me peleé con Declan, ¿contento? —Abrió la boca para decir algo, pero la volvió a cerrar, buscando qué decirme.
—¿Te peleaste con Declan? —Repitió—. ¿Por qué? —preguntó elevando el tono de su voz.
—¡Porque él estaba ahí cuando Jensen murió! —chillé.
—Tú no sabes cómo fueron los hechos en realidad... —Me llevé una mano a la frente, harta de que me repitieran lo mismo.
—¿No entiendes que él está vivo? —volví a gritarle, quería llorar, pero no frente suyo.
—¿Y? ¿Lo culpas por eso? —seguía gritando.
—¡Sí! ¡Sí! Debería ser él quien estuviera en el lugar de Jensen. —Golpeé mis manos contra mis piernas—. O debería ser yo. ¡Me están buscando a mí! —Me señalé—. ¡Debería ser yo quien debería estar muerta y no Jensen!
—No digas eso. —No podía seguir hablando ni escuchándolo.
Traté de irme pero volvió a tomarme del brazo dándome la vuelta.
—¡Déjame ir, Lex! —chillé, pero él me tenía agarrada de ambos brazos.
Lo golpeé en el pecho varias veces, tratando de alejarme. Por un momento cedió, pero en el otro me tenía rodeada en sus brazos, mi cabeza contra su pecho, y no pude hacer más que romper en llanto. Sentía una gran carga sobre mis hombros, y parecía que nada podía mejorar, apenas había dado los primeros pasos y ya había estado en una pelea, en una discusión con la manada y en un griterío con Lex. Y ahora él me tenía abrazada, con una mano acariciaba mi cabello mientras lo único que se oía en la habitación era mi llanto desesperado. No lo abracé, porque simplemente no me salía.
—Estoy aquí contigo. No me iré a ningún lado, y tú no tienes por qué alejarme —susurró contra mi cabello. Me tomó el rostro entre sus manos, quise salir de su agarre porque no quería que me viera en aquel estado—. ¿Entiendes? —Sus ojos miraban fijamente a los míos, pude ver que decía la verdad. Asentí.
Él sonrió de lado, me quitó un mechón de cabello que tenía en la cara y me besó la frente.
—Siento haberte metido en todo esto —murmuré. Lex volvió a sonreír más abiertamente.
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Moonlight
Lupi mannariGabby es una adolescente común y corriente. Hasta que una noche es mordida y convertida en mitad lobo; ella piensa que tiene todo bajo control pero cuando comienza a sentir que la siguen y su cuerpo lucha para convertirse en lobo cada vez que se enf...
