—¿A dónde deberíamos ir? —preguntó Lex en cuanto subimos al auto. A través de mi ventanilla miraba la casa donde estaban Emily y Ben, me pregunté qué estarían haciendo—. ¿Gabby? —llamó, ahora sí captando mi atención. Lo miré y no pude evitar sonreír, dentro mío le agradecía el hecho de que hubiese aparecido justo a tiempo y no me dejara hacer algo que no podría cambiar por el resto de mi vida.
Volví a mirar a la casa y noté que no había ninguno más de la manada. Me llamó la atención que Emily fuera sola.
—Vamos a la casa del bosque —contesté mirándolo.
—¿Te parece? ¿No crees que sea mejor limpiarte las heridas? —repuso. Instintivamente miré mi rostro reflejado en el espejo lateral del auto.
Tal y como había imaginado, la sangre me cubría gran parte de la boca, y provenía en la nariz. Además tenía un hilito más que se esparcía desde la pequeña herida que tenía en la ceja hasta la mejilla. Aunque la sangre ya estaba seca. Además de esto, tenía moratones violetas en ambos lados del cuello.
—Después. Ahora quiero ir ahí. —Lex asintió y puso en marcha el auto.
—¿Cómo volverá Emily? —cuestioné notando que no había ningún otro auto además del de Lex.
—Caminando —contestó sin quitar la vista del camino. Lex suspiró, como si estuviera preparándose para preguntar alg —. ¿Qué fue lo que te detuvo de matarlo?
—¿Por qué preguntas? —Lo miré sorprendida, esperaba cualquier pregunta menos aquella. Lex se encogió de hombros.
—Porque... Parecías tan decidida. Ni siquiera estaba seguro de que supieras que estaba ahí. —Abrí la boca para contestar, pero por un segundo no supe qué decir. La volví a cerrar para ordenar mis pensamientos.
—Una promesa que le hice a Jensen antes de que muriera —contesté finalmente. Lex sonrió con ternura.
—¿Y de qué se trata esa promesa?
—Le prometí que no cambiaría. —Lex ensanchó su sonrisa y tomó mi mano, con su pulgar la acariciaba. Supe que estaba contento con la decisión que había tomado.
El resto del viaje fue en silencio hasta que llegamos a la casa del bosque.
—¿Quieres que te acompañe? —preguntó Lex cuando apagó el motor. Esta vez yo sonreí agradeciéndole que me diera mi propio espacio cuando más lo necesitaba.
—No. ¿Puedes esperarme? —Lex asintió y bajé del auto.
Me detuve unos minutos delante de la puerta de la casa, tomé aire y puse la mano en el picaporte. La última vez que había estado allí, había terminado en una pelea cuerpo a cuerpo con Declan, así que tenía miedo sobre cómo me mirarían o tratarían. Pero debía hacerlo, debía entrar y enfrentarme a lo que fuese. Al fin y al cabo, seguía formando parte de la manada.
Respiré profundamente una vez más, y entré.
El gran salón estaba vacío y silencioso como de costumbre. Me planteé subir las escaleras y buscarlos pero estaba cansada. Así que decidí llamarlos por mi propia cuenta, me puse dedo índice y pulgar en la boca y sople hasta que salió un silbido que se escuchó en toda la casa.
—¡Ay, por Dios! ¿Tenías que hacer eso? —Apareció rápidamente, por una de las puertas, Jessie con cara de fastidio. Cuando me vio quedó sorprendido, y yo no pude evitar sino largar una risita—. ¡Gabby! ¿Qué te sucedió? —preguntó acercándose a mí.
Miré más allá y detrás de Jessie aparecieron Amanda, Declan y Debby. Los tres se me quedaron mirando sorprendidos.
—¿Emily llegó a tiempo? —cuestionó Amanda, mirándome con preocupación. Asentí.
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Moonlight
Hombres LoboGabby es una adolescente común y corriente. Hasta que una noche es mordida y convertida en mitad lobo; ella piensa que tiene todo bajo control pero cuando comienza a sentir que la siguen y su cuerpo lucha para convertirse en lobo cada vez que se enf...
