Los últimos dos días pasé más tiempo con Jensen y su manada que con Sam, Alison y Lex. Me sentía un poco culpable por haberlos dejado de lado tan repentinamente, pero sabía que debía acelerar el proceso de estar en su manada, y averiguar todo lo que podía sobre la otra manada que quería… Bueno, asesinarme. O al menos eso es lo que creían todos.
Mis expectativas eran altas respecto a lo que podían contarme sobre aquellas personas, pero me decepcioné cuando me di cuenta de que no había más que agregar a lo que Jensen había dicho: no sabían sus nombres ni cómo lucían, solamente que eran hombres y que su creencia era que las mujeres eran débiles. Pensé que saber eso iba a asustarme, pero no fue así, gran parte de mí se sentía a salvo ahora que sabía que no estaba sola en esto.
Respecto a mi madre, no le conté nada. Absolutamente nada. Solamente que estaba pasando más tiempo con Jensen. Esto la alegró.
El día del baile llegó, y mi mamá estaba más nerviosa que yo.
—Me pregunto qué color de sombra te quedará mejor… —dijo mirando el pequeño estuche que contenía diferentes colores de sombras—. Creo que iremos por el lila. —Tomó mi rostro e hizo que cerrara los ojos mientras comenzaba a maquillarme.
Luego puso un colorete rosado claro en mis cachetes y terminó por pintarme los labios de un rosa fuerte.
Me miré al espejo y no me reconocí. Detrás de mí mamá sonreía de oreja a oreja y daba palmaditas.
Mis ojos parecían más grandes, los tenía delineados con negro, y la sombra lila con un poco de brillo daba un toque femenino. Tenía las pestañas mucho más abundantes y oscuras, y me pregunté qué clase de magia había hecho mi madre con mi rostro. Al principio pensé que los cachetes rosados eran demasiado, pero apenas se notaba y parecía natural. Lo único que resaltaba aún más que mis ojos, eran mis labios con el rosa fuerte. Y la verdad era que me encantaba.
—¿Te gusta? —preguntó mamá.
—¡Te ves hermosa, Gabby! —exclamó Hannah entrando en la habitación, y no pude evitar sonreír.
—Gracias, linda —agradecí, acariciándole el cabello—. Y sí, mamá, me encanta —le contesté mirándola a través del espejo. Volvió a sonreír.
—Bien, ahora falta el cabello y luego te pondrás el vestido.
—¿Qué harás con mi cabello? —pregunté.
—Llevaré una parte de tu cabello de adelante hacia atrás, así se verá más tu rostro y haremos bucles. ¿Te parece? —Asentí y dejé que me peinara mientras hablaba con Hannah sobre cómo iría ella a su primer baile.
Cuando mamá terminó, Hannah y ella me dejaron sola en la habitación para que me pusiera el vestido. Al hacerlo, pude verme en el espejo y no podía creer lo que veía, estaba completamente diferente. La realidad es que me gustaba verme así, y una parte de mí, supo que no habría nada que arruinara esa noche.
Oí el timbre sonar cuando terminaba me colocarme un pendiente, me puse el otro rápidamente, y escuché a mi mamá gritar para que bajara. Me pregunté cómo sería la reacción de Lex al verme así, y cómo sería mi reacción al verlo usando un traje.
Tomé mi bolso de mano que era del mismo color que mi vestido y puse el celular dentro antes de salir y bajar las escaleras.
Fui hasta el living, donde Lex estaba jugando con Hannah a un juego de manos, y cuando oyó el sonido de mis tacos acercarse, levantó la vista para quedar boquiabierto. Literalmente, su boca casi toca el suelo. Cuando se acercó pude admirar el traje clásico que estaba usando y un nudo se me hizo en el estómago, y por primera vez supe que Lex provocaba más en mí de lo que podía imaginar.
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Moonlight
WerewolfGabby es una adolescente común y corriente. Hasta que una noche es mordida y convertida en mitad lobo; ella piensa que tiene todo bajo control pero cuando comienza a sentir que la siguen y su cuerpo lucha para convertirse en lobo cada vez que se enf...