p.o.v.RyuJin
Me levanté de la cama cuando ya pensé que era suficiente recreación por hoy. Hubiera dado lo que fuera por quedarme una hora, tal vez dos, más en aquel colchón mullido de mi habitación, envuelta entre aquel mar de sabanas arrugadas. Aun notaba el cosquilleo que había dejado en mi nariz la manta cuando enterré la nariz en la almohada y noté la mezcla del olor de SungChan y ChaerYeong.
No sabíamos cómo, pero poco a poco SungChan había dejado de irse siempre que venia a cenar a casa, ahora se quedaba siempre que quería, durmiendo con nosotras dos, hablándonos con voz pausada a ChaerYeong y a mi hasta que caíamos muertas del cansancio. Hasta Elly, aquella niña de ojos negros y brillantes se había conseguido hacer un huequito en nuestra casa, agenciándose una parte del sofá y el mando de la televisión para poner el canal de los dibujos.
Me la encontré en las escaleras de nuestra casa, jugando con Kira, la cual movía su cola de un lado al otro feliz por las manos de la niña jugando con sus orejas.
-Hola – me acerqué a la niña poniéndome de cuclillas, ella me dio un beso en la mejilla y yo rasqué detrás de las orejas de nuestra perra.
-Toma – me dijo dándome una flor – la he cogido con papá para ti – me dijo y después la deslizo por detrás de mi oreja y con una sonrisa me miró fijamente – estas muy guapa.
-Gracias, cariño – le dije tocándole el pelo largo y negro - ¿ya has desayunado? ¿o bajas conmigo a hacerlo?
-Papá ha ido a comprar el desayuno conmigo, están acabando de prepararlo – me informó y yo le asentí. Dejé una caricia en su mejilla y ella río por ello.
Después bajé las escaleras hasta divisar a ChaerYeong y SungChan en la cocina. Y sonreí al mirarlos.
Ella estaba con un pantalón de deporte corto, de aquellos que se asemejaban a los de jugadores de básquet, una coleta recogiendo su largo pelo marrón, aquel que creaba ondulaciones a medida que caía, vestía también un top de deporte negro, que se le ajustaba a la piel como una segunda capa, y por último unos calcetines negros feos, con un agujero gracioso que hacia que el dedo pequeño le saliera por el costado. Su sonrisa era grande, sincera y parecía que iluminara hasta la ultima estancia de la casa de lo feliz que se veía.
SungChan en cambió, con su mirada picara puerta en ChaerYeong se llevo el dedo manchado de chocolate a los labios, lamiéndolo en su boca y dejándolo limpio al sacarlo. Llevaba puertos solo unos tejanos negros que le quedaban un poco bajos, dejando ver el principio de sus boxers negros, sus pies descalzos y su pelo marrón revuelto.
Sabia muy que era aquel calor que me recorría el cuerpo cuando veía a ChaerYeong llegar de correr, con su respiración agitada y gotas de sudor cayéndole por el cuerpo, o como cuando muy de vez en cuando se animaba a pintarse los labios, de un rojo intenso, el cual contrastaba con su piel pálida, como se ajustaba un vestido a sus curvas y enfundaba su pistola en la liga escondida en su pierna. Sabia muy bien la presión en el pecho y el calor en el estomago y en medio de mis piernas.
Pero no me había sentido así jamás por un hombre. Y lo estaba haciendo con SungChan.
Lo provocaba su mirada puesta en su dedo, aquel empapado por su propia saliva, sus labios manchados de chocolate y sobre todo su lengua larga y roja pasándose por el labio inferior para retirar aquellos restos de saliva y chocolate que quedaron en su boca. Puede que también fuera aquella gota tonta que rodaba por su pecho por el agua que estaba salpicando ChaerYeong al lavar las frutas.
Miré fijamente el recorrido de esta, como cayó en su pecho tatuado por aquella águila, bajando lentamente por las curvas de sus músculos marcados, hasta llegar al principio del boxer negro, donde se perdió, mojando insignificantemente la tela.
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UTOPIA; 2
FanfictionTres años después de las pruebas de la Yakuza, todo parece seguir su curso natural, o por lo menos casi todo. HueningKai sigue al mando de la mafia de BlackPink, todos esta tranquilo, demasiado. Hasta que SooJin, ex miembro de la mafia de Fire, lleg...
