EPÍLOGO

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p.o.v.HueningKai

El aire sueve de la mañana entraba por el balcón de nuestra habitación, olor a la sal del mar me picaba en el cuerpo y las sabanas de mi cuerpo se sentían livianas alrededor de mis extremidades. Estiré mis brazos por todo el colchón para encontrar a alguna de mis parejas en la cama junto a mí.

Me topé con el cuerpo de uno de ellos. Y supe quien era en cuanto recorrí su brazo. HyunJin ronroneo ante mi tacto. Yo sonreí abriendo los ojos. Dormí con las manos debajo de la gran almohada de la cama, su pelo rubio largo estaba hecho un desastre, sus facciones estaban más marcadas y en esos cuatro años, en los cuales los dos habíamos alcanzado los treinta.

Me acerqué a él dejando un beso en su hombro. Y volví a intentar dormir.

Estos cuatro años habían sido de lejos los más felices de mi vida. En los que había formado una familia al lado de esos tres cabras locas que me tenían enamoradisimo. HyunJin se recuperó lentamente despues de la marcha de su hermana. Pero ahora había vuelto a una estabilidad y una paz increíble.

Miré el reloj en la mesita de noche de la casa que los cuatro teníamos en una isla desierta que habíamos comprado para veranea los siete.

-HyunJin – dije tocándole el pelo rubio y apartándoselo de los ojos – llegaremos tarde a nuestra propia boda.

Él suspiró hundiendo la cabeza en la almohada.

-Está bien cinco minutos más – le dije besándole la mejilla y él sonrió.

Me levanté de la cama y me puse una camiseta blanca y enorme, la cual al llevármela a la nariz comprobé que era de JaeMin. Me acerqué al balcón que daba directamente a la playa y me senté en los peldaños de este, con los pies en la arena y mirando las olas del mar.

-Paso – gritó Jeno a mi espalda – con cuidado, dejaros de mover niñas.

Él y JaeMin llevaban a cuestas una barca hinchable con las niñas dentro. Odiaba esa barca, estaba hasta el moño de ella. Pero a Jeno y a JaeMin les encantaba y a las niñas aun más.

-¿Dónde vais? – pregunté y los dos me miraron con la barca acuestas. Las niñas pararon de reírse preparadas para la bronca.

-Pensaba que quedaba bastante claro – dijo JaeMin señalando la barca y su bañador – vaya que entiendo que te distraigas con este pivonazo delante tuyo y no puedes ni pensar con claridad, pero es que llevo un puto bañador, cari. Y la barca lo deja bastante claro, también.

-Se distrae conmigo, imbécil, a mí me queda mejor el bañador que nos ha comprado HyunJin – dijo Jeno mofándose. HyunJin nos había comprado el mismo bañador a los cuatro y otro a las niñas con el mismo estampado. Era feo, pero la idea era bonita. Muy de familia americana estructurada.

-Tenéis que estar listos en una hora, con el esmoquin puesto y las niñas vestidas y peinadas – les avisé.

-Esta todo controlado, papi – me dijo Hyuna de pie en la barca con sus dos hermanas – tu confía en nosotras, que somos las que mandamos.

Y razón no le faltaba, porque nos tenían en la mano a todos. Yo negué con la cabeza y les hice un gesto para que tiraran hacia la playa.

-Por cierto – dijo Jeno a unos metros – sale humo de la cabaña y cuando hemos salido HyunJin estaba en la cocina haciendo el desayuno para los dos.

Yo miré dentro de ella con los ojos bien abierto. Había humo, mucho humo.

-Mierda – grité corriendo hacia la cocina.

Cuando llegué me encontré a HyunJin con un extintor apagando el humo que salía del tostador. Cuando acabó me miró con un poco de la masa que dejaba ir el extintor en el pelo.

UTOPIA; 2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora