"La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos."
"¿Que es un mundo normal sin locura"
"Estas completamente loco, pero te diré un secreto, las mejores persona...
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0 5 | GALLETAS POR GENEROSIDAD, NO POR DEBER
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Cuando el fuego se había extinguido. El ministro de Avonlea empezó a dar unas palabras y para confortar a todos lo que habían ido a ayudar.
-Ya no te pareces a Sophie.- le murmuro Jerry y la recién nombrada sonrió divertida.
-Si, estoy consiente.- dijo mirando una pequeña zona algo roja, se había quemado un poco pero nada grave.
-Entonces esta decidido.- dijo la Sra. Lynde.- Los Gillis se alojaran con los Barry, los Cuthbert y con nosotros.
A Sophie le hubiera gustado ayudar a la familia Gillis con que algún miembro de su familia se quedara en su casa, pero como siempre al llegar a una casa nueva, su padre le decía que no podía invitar a nadie.
-Les debemos a todos un gran agradecimiento. Especialmente a las queridas Anne, Gabriella y Sophie, quienes arriesgaron sus vidas por nosotros y tomaron medidas tan rápidas.- la Sra. Gillis les hablo a la recién nombradas.
-Realmente no podría haberlo hecho sin ustedes Gaby, Anne. Gracias.- dijo Sophie con una sonrisa y las abrazo a ambas.
-Fue un acto de valentía placentero.- respondió Gabriella con una sonrisa.
-Me alegro de que estuvieras conmigo para hacerlo.- comentó Anne.
Timothée rodeo su brazo por el cuerpo de su hija para empezar a alejarse de las gente, sin antes despedirse. Padre e hija iban a entrar a la carroza cuando una voz los detuvo, o más bien a ña chica.
-Sophie.
Ahí estaba Gilbert Blythe, con su cabello castaño algo desordenado y con su rostro algo de hollín. La recién nombrada escucho como su padre murmuraba algo.
-Te espero en la carroza, no tardes.- dijo y antes de subirse, beso la frente de su hija.
-Hola.
-Hola.- murmuro la castaña y se abrigo con una de las mantas.- Estuviste genial.
-Gracias. Pero creo que tu con Anne y Gabriella me superaron, a ninguno de nosotros nos hubiera ocurrido entrar a la casa, y tal vez sin ustedes no lo hubiéramos logrado.- comentó y Sophie no pudo evitar sonreír.