Capítulo 21

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Papá no me habla desde que llegue a casa la otra noche, Lucia va en el mismo camino y eso no me gusta. Me da igual que John haga como que no existo, pero de mi hermana si me importa.

Se que esta enfada conmigo, pero ya pasó tiempo. Prefiere defender a la amiga cuando se supone que la hermana soy yo, y para la único que me habla es para decir que me merezco todas las ofensas de Andrea. Según ella es poco para lo que ella haría si estuviera es su lugar.

Me enerva que toda la culpa la tenga yo. Joder, ¡yo no era la que tenia pareja! Y me jode escuchar que la pareja feliz rompió por la "zorra de Ángela".

Hoy es navidad, para muchos hoy sera la mejor noche. Algunos en antros, otros con su familia, los regalos, y yo....yo tendré que soportar a la gente de mi casa y la de toda la cuadra. Entre todos los vecinos escogieron una casa en donde pasar las fiestas, la nuestra. Si no es por Aylen y sus padres que aceptaron mi invitación no se que hubiera hecho sola.

Debería estar contenta al saber que Izan dejó a Andrea por mi y lo estoy, pero algo me frena a sentirme bien del todo. Siento que si me dejo llevar mas de lo que me estoy dejando, acabaré jodida, y no quiero. Me asusta pensar y admitir en que realmente me esta pasando algo que nunca he sentido por nadie.

Con él quiero pasar todo el tiempo que pueda, salir a la playa, ir a comer o dar una vuelta, cualquier cosa. Y todo esta siendo muy bonito para ser verdad, el amor no es todo color de rosa eso lo tengo claro. Pero cuando estoy con ese hombre todos mis ideales anti-amor se van al carajo y soy una niña tonta que solo quiere estar como chicle pegada a el.

Tanto que criticaba algunas cosas y ahora las hago.

— ¿Que puedo regalarle a Izan?– le pregunto a mi amiga mientras paseamos por las tiendas del centro comercial.

— No le compras regalos a tus hermanos pero si a él – se burla como siempre lo hace–. Eso si es amor, admítelo.

— A Diego también le compré.

No digo nada por lo ultimo, y con los últimos dolares que me quedan consigo un anillo de acero que me salió a buen precio.

Ya anocheció y todo el mundo en la casa está vuelto loco. John contrató un banquete para que sirva esta noche y solo veo a gente decorando y trayendo platos y más cosas de aquí para allá.

Subimos a nuestra habitación para cambiarnos, y si, nuestra porque es como la segunda casa de mi amiga, y lo que es mío es suyo y viceversa, menos los hombres.

Nos vestimos a conjunto con unos vestidos blancos, el mío es de seda, corto, ajustado y muestra toda mi espalda. El de Aylen es también corto y ajustado, pero su escote está delante mostrando sus hermosos pechos. Me paso la plancha un poco viéndome decente para la noche, y me valgo de la máscara de pestañas y gloss como maquillaje.

Cuando bajamos ya hay bastante gente, todos vestidos elegantemente como los ricachones estirados que son. La música te hace dormir, y el ambiente de elegancia peor.

Cuando me encuentro con mi padre hablando con la madre de Andrea casi me da algo, no quiero pelear hoy ni que comience a insultarme como loca.

Alguien me abraza por detrás y estoy a punto de empujarlo, pero en cuando me da un tierno beso en la mejilla sé perfectamente quien es.

— Llamas la atención de todos los hombres – me giro para darle un pico –. No creo poder despegarme en toda la noche.

— No lo hagas – camino tomada de su brazo hasta donde se encuentran los canapés – ¿Porque no me contaste que Andrea también venía?

— Lo olvidé.

— ¿Si invito solo a tres amigos crees que mi padre me odiará más?– me meto un bocadillo a la boca.

Por primera vezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora